CFK, Moyano y Medios, fue tan lindo mientras duró

Convencidísimo. En la Argentina si no tenés los pies sobre la tierra, si no comprobás que tus pies pisan tierra firme, que se manchan, te pasan por encima. Gajes de la actualidad reciente, el gobierno de Cristina Fernández por un lado; la CGT y Camioneros con Hugo Moyano por otro. Hace tan poco se querían y juraban amor eterno, cual telenovela en horario central. Cómo olvidarse de los APDV con Cristina, que titulaba Julio Piumato en Twitter, que Facundo Moyano es diputado por el Frente para la Victoria (por ahora), que Moyano era ovacionado en la tribuna de 6,7,8, que era una mixtura irrompible y tantas cosas más. No, no. La ecuación se modificó y el resultado es negativo para ambas partes. Lo que antes fue dicha y beneficios paralelos, ahora se reniega, el desdén presente, tan visceral, tan soberbias de un lado y tan “caza zurdos”, del otro. Néstor y Hugo se retroalimentaron, crecieron, apuntados en un poder que parecía no resquebrajarse, una sociedad política fructífera, que les dio protagonismo y un poder a priori eterno. Eterno, en la contextura argentina, valga aclarar en que cualquier desperfecto político, mínimo, puede hacer caer cualquier estructura. Eterno, en ese marco de fragilidad.

 

. En la Argentina si no tenés los pies sobre la tierra, si no comprobás que tus pies pisan tierra firme, que se manchan, te pasan por encima. Gajes de la actualidad reciente, el gobierno de Cristina Fernández por un lado; la CGT y Camioneros con Hugo Moyano por otro. Hace tan poco se querían y juraban amor eterno, cual telenovela en horario central. Cómo olvidarse de los APDV con Cristina, que titulaba Julio Piumato en Twitter, que Facundo Moyano es diputado por el Frente para la Victoria (por ahora), que Moyano era ovacionado en la tribuna de 6,7,8, que era una mixtura irrompible y tantas cosas más. No, no. La ecuación se modificó y el resultado es negativo para ambas partes. Lo que antes fue dicha y beneficios paralelos, ahora se reniega, el desdén presente, tan visceral, tan soberbias de un lado y tan “caza zurdos”, del otro. Néstor y Hugo se retroalimentaron, crecieron, apuntados en un poder que parecía no resquebrajarse, una sociedad política fructífera, que les dio protagonismo y un poder a priori eterno. Eterno, en la contextura argentina, valga aclarar en que cualquier desperfecto político, mínimo, puede hacer caer cualquier estructura. Eterno, en ese marco de fragilidad.
La muerte de Néstor cambió los planes. Los ojos de Cristina nunca fueron complacientes con Moyano, aguantó y aguantó hasta que el 54% golpeó la puerta. Ahí, liberada por ese apoyo popular empezó el operativo derrumbe. Tenue, pero consistente en el tiempo. Como una erosión, como las olas que golpean las rocas, Cristina fue, fue y fue, despacio pero con el objetivo fijo, ése instinto político tan característico de ella, que aflora en su verba, inflamada e irónica al límite en los últimos días. Lo sabe a Moyano entre las cuerdas y hasta que el juez no cuente hasta 10 no va a parar. Ya en las listas para octubre, la presencia del sindicalismo fue menor a la esperaba, un primer aviso. Luego, el vacío. Después, el destrato. El mínimo no imponible para las ganancias es el tema del momento. Pero el tema es otro. Es una vocación de poder dentro de la CGT, con algunos integrantes a la espera que CFK le dé el golpe de gracia definitivo a Moyano. Y ellos, ayudando, desde las sombras, para la caída final. Peronismo, ni más ni menos.

La política y los medios en la Argentina siguen una lógica desbordada de panquequismo. Aquél “negro” que trababa con sus camiones las salidas de Clarín y La Nación, ahora es bendecido con la magnitud de un mesías que se aproximó a la tierra. El paro de ayer salió desde los estudios de TN y la relación Bonelli – Moyano es digna de analizar para cualquier especialista de la Psicología. De ser “negro”, pasó a ser una especie de Brad Pitt en “Troya”. Ay, periodismo. En el otro bando, Moyano entró en el escenario de la “Corpo”, y el héroe de antes se convirtió en un villano, en un traidor, en un enemigo. Y ya que estamos lo metemos a Scioli en el medio en esta conspiración masiva, más cercana a un thriller clase C, berreta. Scioli, a otro que le tiraron las orejas desde el atril presidencial por “no saber gestionar”. Ya habrá mucha tinta a futuro con ese tema. Y uno en el medio, en el entrecruzamientos de mensajes, que van, vienen, que cambian de sentido tan opuestamente. No nos hacemos los sorprendidos, ni mucho menos, solamente advertir al lector que se refuerce las clavijas porque en este tren, tan pero tan loco que se llama Argentina, todo puede pasar.

UNETE



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