Cuando se cierra un puerta…



 

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Lo primero pude comprobarlo hace ya poco más de ocho meses. Aún cuando lo venía escuchando desde la génesis de mis recuerdos, siempre pensé que era una de esas frases que guardamos en nuestro arsenal personal para el consejo oportuno. Sin embargo, el tiempo (dicen también que “no hay nada mejor que un día tras otro”) me regaló la posibilidad de comprobarlo. Lección gratis y con beneficios duraderos.

Siendo así, y por similitud, entonces debía creer firmemente en la segunda afirmación. Y quizás crea (al menos al decirla soy conciente de que las probabilidad de que se cumpla la sentencia son elevadas), pero “jode” cuando detrás de la puerta haya tanta gente empujando para cerrarla...