. En los últimos meses estamos frente a
un escenario paupérrimo en términos de oferta política y todo lo que se dice
huele y sabe a lo mismo, por lo que el desconcierto ciudadano aumenta ante las
pitonisas de la política que anuncian que sí no se les escoge para presidente
de la república se aproximará el diluvio universal.
La
verdad de la verdad estriba en que la clase política en México no sólo no tiene
las respuestas a los dilemas del sufrimiento ciudadano en que nos encontramos,
sino que a su vez tampoco puede ni siquiera ser portavoz de la población la
cual se aleja, y con justa razón, de los planteamientos de los politiqueros de
costumbre los cuales son seguidos por sus miopes huestes o bien, por los que
pretenden algún interés en algún empleo de segunda que les prometen al calor de
alguna campaña política.
Ante
tanto perro flaco y con sarna que se nos presenta de la esfera pública no queda
más que rezar o retirarse a la indolencia y al ostracismo, pues ya nada tiene
sentido con respecto a los que pretenden abanderar a la población y ello es
evidente, ya que todos pretenden tener en su dicho y en su varita mágica las
soluciones que en realidad son tan intrincadas y complejas que difícilmente sin
trabajo, creatividad y honradez se pueden realizar. Ya duele hasta la cabeza y
el corazón pensar en los desaparecidos en Ciudad Juárez y en el resto del país,
no es extraño ya, que la gente no haga planes ni para el fin de semana, no es
ajeno ya conocer a algún vecino que fue asaltado, secuestrado, violado o
asesinado, no es lejano ya pensar que no se puede construir un patrimonio, la
vida se ha vuelto el laberinto de la soledad.