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Aparenta avanzando, pero está retrocediendo


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25/06/2012


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Para llegar a la propuesta que hace José Mujica, presidente del Uruguay con respecto a que el Estado cultive marihuana y la comercialice entre los consumidores, antes tuvieron que sucederse varios fracasos de todo tipo. Fracasos o defecciones que permitieron arribar al escenario en que el consumo de drogas logra extenderse sobre los miembros de la sociedad, a la velocidad con que lo hacen las manchas de petróleo en la inmensidad del océano. Pudiendo señalarse como los hitos que se dejaron atrás para llegar a este momento, a mi modesto entender, los siguientes: 1- la familia ya no es la organización capaz de disuadir a sus hijos en el consumo de drogas lícitas como el alcohol e ilícitas como la marihuana y otras; 2- todas las advertencias propagandísticas que se hacen, sobre los efectos nocivos que sobre la salud, ocasionan el consumo de drogas, no llegan a convencer a nadie para que deje de consumirlas y mucho menos, una vez que se han transformado en adictos; 3-la criminalización del consumo de drogas y sus consecuencias judiciales para quienes lo hacen, tampoco han servido como disuasivo ante un consumo cada vez mayor de estupefacientes; 4-una porción de la población cada vez más demandante de sustancias, presiona para que el Estado utilice cada vez mayores dispositivos disuasorios, los que a pesar de ello, no se han mostrado eficaces para controlar el narcotráfico. Consumiendo una carga fiscal que a pesar de ser muy abultada, no logra obtener resultados; 5- la falta de posibilidades de los niños y adolescentes, para negarse a consumir cuando alguien de su grupo de pertenencia los invita a ponerse en contacto con la sustancia, mostrándose impotentes de poder negarse a iniciarse en el consumo. Fundamentalmente porque la sociedad de consumo los forma y los presiona permanentemente para que consuman lo que sea, sin solución de continuidad. Haciéndolo desde la primera infancia cuando la propaganda televisiva los incita permanentemente. Últimamente utilizando niños como protagonistas de las mismas, las que van dirigidas a otros niños, para que a su vez, estos presionen a sus padres, debido a la probada influencia que estos tienen sobre las decisiones de compra de la familia; 6-la creencia inducida sobre la sociedad en general que la marihuana tiene efectos terapéuticos; 7- la creencia inducida de que la marihuana es una droga casi sin efectos dañinos, aunque esté más que comprobado que esto no es cierto.





Es decir, que cuando todas estas defensas que existían en otras épocas, fueron cayendo una detrás de las otras, empujadas por la sociedad de consumo para imponer sus reglas y su cultura. Aparece como novedosa respuesta del Estado uruguayo, en la persona de su Presidente, la de competir con el narcotráfico en la provisión de estupefacientes, a las personas que lo demanden, empezando por la marihuana. Propuesta que de materializarse, seguramente llevará a la organización comercializadora de narcóticos, a un cambio de sus estrategias comercializadoras para competir con la boca de expendio del Estado-proveedor. Consolidándose definitivamente, la marihuana, dentro del espectro de las drogas lícitas en el país vecino. Asumiendo el Estado uruguayo las responsabilidades derivadas del consumo de esta sustancia sobre la salud de los consumidores. Siendo este un escenario absolutamente innovador, indicativo de la velocidad a la que están cambiando las cosas, en la sociedad en la que estamos insertos.





Esta deserción del Estado, debilitará aún más las posibilidades de la familia para disuadir a sus hijos del consumo de estupefacientes. Derribándose todos los días un nuevo muro que nos separa del despropósito. Avanzando sin retorno por el camino de la elección del mal menor, cuando se emprende la retirada. Ante el avance indetenible de las organizaciones criminales, que observan un panorama sin resistencias debido al debilitamiento de las defensas de todo tipo de la sociedad. Las que van desde las exiguas defensas familiares, hasta las represivas en manos del Estado, francamente improductivas.









Eugenio García

http://garenioblog.blogspot.com











Etiquetas:   Drogas   ·   Gobierno

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3 comentarios  Deja tu comentario


, Y también quedó truncado:

Habrá quienes piensen que lo antes manifestado no es más que un delirio y lo acepto. Nadie es dueño de la verdad absoluta y yo menos aun, he tratado apenas de mi manera de ver las cosas pues considero que cuantas más personas enfoquen su mente en dilucidar la problemática de un flagelo como el de marras más cerca estaremos de hallar la solución.
Saludos y gracias.



, Decía y quedó trunco:

El narcotráfico no se limita a ser el drama particular de un grupo determinado de drogadictos. Su operativa se conecta en forma directa e intensa con la criminalidad, la corrupción y la muerte. Es mucho mayor el daño que provoca en ese sentido que en la salud de los drogodependientes.
No debemos encarar el tema desde el punto de vista exclusivo del adicto sino dentro de un entorno social mayúsculo que puede afectar a cualquiera, aun en forma indirecta.
El comercio que despliega mueve enorme cantidades de dinero que en la mayor cantidad de casos opera en forma negativa alimentando y multiplicando la corrupción. Un adicto a drogas duras roba y asesina en pos de conseguir dinero para alimentar su enfermedad y cualquiera puede estar en algún momento bajo su fuego.
Sin embargo, la medida propuesta por el gobierno uruguayo puede dar resultados a medias. Hay sólo una forma de eliminar el narcotráfico y es liberar totalmente el consumo de todo tipo de drogas.
¿Quiere matarse señor? Los Estados del mundo le venden a bajo precio sustancias perfectamente puras (lo cual le asegura que no será envenenado, tal cual ha ocurrido cuando alguien se inyectó fécula que le vendieron como coca). ¡Adiós narcotráfico!
Lo recaudado por esas ventas debería ser vertido en seguimiento sanitario del adicto a efectos de asistirlo o darle sepultura cuando llegue el momento. Habría muertos en manos de las drogas, pero no crímenes cometidos por el narcotráfico ni familias corrompiéndose con un comercio ilícito y criminal.
Desde la abolición de la Ley seca en USA sigue habiendo borrachos, pero no contrabando, producción clandestina, ni bandas asesinas dedicadas al suministro de alcohol.
A veces nuestro rechazo a determinadas prácticas que consideramos negativas y perniciosas nos inhibe de aprender y buscar salidas, aun contando con ejemplos y evidencia tangible.
Habrá quienes piensen que lo antes manifestado no es más


, Me disculpo ante el autor pues me tomaré el atrevimiento de discrepar con los razonamientos vertidos.
La introducción al consumo está más supeditada al entorno de amistades del joven que al marco familiar. Las observaciones y consejos dadas por la familia pueden perder vigencia ante el estímulo de los amigos. Esto puede ocurrir ocasionalmente en un grupo de jóvenes, pero con mucha más frecuencia sucede por el interés de algún allegado o conocido en captar clientes.
Sabida es la curiosidad y el reto que lo prohibido provoca en los jóvenes, otra razón a tener en cuenta para no prohibirla.
He aquí dos elementos que se eliminarían: el acoso de quienes la venden y la atracción por lo vedado.
Ningún joven se despertará un día con la idea de comenzar a consumir del mismo modo que no lo hacen para comenzar a fumar. Hoy día, de prohibir el tabaco, todos los índices descendentes de consumo volverían a elevarse.
Desde el punto de vista sanitario el registro de compras permitiría seguir los niveles de consumo de los adictos. Esto es muy importante pues de su lectura podrían sacarse someras conclusiones. Mantiene el nivel-Lo incrementa-Lo baja. Si lo baja ¿Se debe a madurez personal o paso a drogas duras? En el último caso: ¿Quien lo provee?
Esta serie de razones, a las que se podrían sumar otras (el auxilio al combate del narcotráfico de drogas más peligrosas) hacen de la experiencia planteada una posibilidad razonable de modificar el rumbo de una batalla que no está dando resultados.
Mi hijo tiene muy claro el peligro que representan las drogas y sé que de motu propio no las probaría. Pero no puedo estar tan seguro de que en un baile o reunión y luego de tomar alguna copa no le sea ofrecida y termine aceptándola, sobre todo si otros lo hacen. No creo que ningún padre pueda estar seguro 100% de que la educación familiar primará ante todas las tentaciones.
El narcotráfico no se limita a ser el drama particular de un grupo determina




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