Aparenta avanzando, pero está retrocediendo

 

. Fracasos o defecciones que permitieron arribar al escenario en que el consumo de drogas logra extenderse sobre los miembros de la sociedad, a la velocidad con que lo hacen las manchas de petróleo en la inmensidad del océano. Pudiendo señalarse como los hitos que se dejaron atrás para llegar a este momento, a mi modesto entender, los siguientes: 1- la familia ya no es la organización capaz de disuadir a sus hijos en el consumo de drogas lícitas como el alcohol e ilícitas como la marihuana y otras; 2- todas las advertencias propagandísticas que se hacen, sobre los efectos nocivos que sobre la salud, ocasionan el consumo de drogas, no llegan a convencer a nadie para que deje de consumirlas y mucho menos, una vez que se han transformado en adictos; 3-la criminalización del consumo de drogas y sus consecuencias judiciales para quienes lo hacen, tampoco han servido como disuasivo ante un consumo cada vez mayor de estupefacientes; 4-una porción de la población cada vez más demandante de sustancias, presiona para que el Estado utilice cada vez mayores dispositivos disuasorios, los que a pesar de ello, no se han mostrado eficaces para controlar el narcotráfico. Consumiendo una carga fiscal que a pesar de ser muy abultada, no logra obtener resultados; 5- la falta de posibilidades de los niños y adolescentes, para negarse a consumir cuando alguien de su grupo de pertenencia los invita a ponerse en contacto con la sustancia, mostrándose impotentes de poder negarse a iniciarse en el consumo. Fundamentalmente porque la sociedad de consumo los forma y los presiona permanentemente para que consuman lo que sea, sin solución de continuidad. Haciéndolo desde la primera infancia cuando la propaganda televisiva los incita permanentemente. Últimamente utilizando niños como protagonistas de las mismas, las que van dirigidas a otros niños, para que a su vez, estos presionen a sus padres, debido a la probada influencia que estos tienen sobre las decisiones de compra de la familia; 6-la creencia inducida sobre la sociedad en general que la marihuana tiene efectos terapéuticos; 7- la creencia inducida de que la marihuana es una droga casi sin efectos dañinos, aunque esté más que comprobado que esto no es cierto.

Es decir, que cuando todas estas defensas que existían en otras épocas, fueron cayendo una detrás de las otras, empujadas por la sociedad de consumo para imponer sus reglas y su cultura. Aparece como novedosa respuesta del Estado uruguayo, en la persona de su Presidente, la de competir con el narcotráfico en la provisión de estupefacientes, a las personas que lo demanden, empezando por la marihuana. Propuesta que de materializarse, seguramente llevará a la organización comercializadora de narcóticos, a un cambio de sus estrategias comercializadoras para competir con la boca de expendio del Estado-proveedor. Consolidándose definitivamente, la marihuana, dentro del espectro de las drogas lícitas en el país vecino. Asumiendo el Estado uruguayo las responsabilidades derivadas del consumo de esta sustancia sobre la salud de los consumidores. Siendo este un escenario absolutamente innovador, indicativo de la velocidad a la que están cambiando las cosas, en la sociedad en la que estamos insertos.

Esta deserción del Estado, debilitará aún más las posibilidades de la familia para disuadir a sus hijos del consumo de estupefacientes. Derribándose todos los días un nuevo muro que nos separa del despropósito. Avanzando sin retorno por el camino de la elección del mal menor, cuando se emprende la retirada. Ante el avance indetenible de las organizaciones criminales, que observan un panorama sin resistencias debido al debilitamiento de las defensas de todo tipo de la sociedad. Las que van desde las exiguas defensas familiares, hasta las represivas en manos del Estado, francamente improductivas.

Eugenio García

http://garenioblog.blogspot.com

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