Hasta donde van los derechos de la Madre Tierra

La ultima reunión de países que ha tratado el estado ambiental de nuestro planeta, denominado Rio+20, no ha tenido suficiente atención por parte de los diferentes gobiernos en cuanto no ha tenido suficiente atención a los derechos de los pueblos indígenas y la Madre Tierra. 

 


A pesar de que estamos conscientes de estar sobrepasando la capacidad de carga de nuestro planeta, seguimos allanando el desequilibrio de los ecosistemas naturales. Documentos como el Convenio 169 de la OIT no han sido suficientes como para poder orientar la armonía con la naturaleza. Incluso interpretaciones trabajadas por otras instancias no han servido para el mismo propósito. Tal vez las experiencias que se están viviendo en el entorno mundial en el sector forestal, por ejemplo en las iniciativas REDD+, están contribuyendo a estas decisiones, donde prácticamente se obvian derechos fundamentales de las comunidades que dependen de los bosques.

Adicional, hay que mencionar que ya se han expuesto herramientas, que a pesar de que necesitan mayor desarrollo por las diferencias entre los países, como el Día Internacional de la Madre Tierra, o la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, no han sido punto de partida de estas conversaciones. 

Es ahí donde uno se empieza a preguntar, cuanto de espacio deberían darle los delegados de los países o los organizadores, o las mismas ordenes de las políticas de los diferentes países, a los derechos de las personas por un mundo limpio en respuesta a las necesidades de desarrollo económico continuo de los países desarrollados. Parece contradictorio, pero estamos hablando del derecho a la conservación de los ecosistemas naturales versus la destrucción de los ecosistemas producto de las necesidades humanas. Los esfuerzos al interior de los países parece que no han terminado de darnos a entender esta premisa.

Caso como la consulta previa, libre, y consentida que no termina de aterrizar en el entendimiento del manejo de los ecosistemas, incluso en el mismo seno de los que viven en el campo y experimentan los diferentes cambios climatológicos producto de las actividades antropogenicas sean locales como globales. A pesar de esta realidad, se ha visto que aun se mantiene un estrecho vínculo entre los diferentes pueblos indígenas, que se ha vuelto a notar en esta ultima reunión de delegados de los países. Se han dado respuestas demasiado conocidas, y prácticamente repetitivas en los diferentes encuentros de este tipo, como realmente mandando señales tan negativas y de aceptación a teorías tan sombrías como la de Malthus o la del Caos, apoyándose en soluciones tan utilizadas por tantos años, como es la cuestión de la capitalización (llamada economía verde), o  la utilización de tecnologías adecuadas solamente por algunos como si el problema se tratara de situaciones aisladas, o el manejo de las economías por instancias como el Banco Mundial con sistemas tan complejos para acceder y aplicar a iniciativas de ayudas económicas, o el desconocimiento de las igualdades de los diferentes entes que conformamos los ecosistemas, incluso sin respetar la naturaleza misma de sus organismos dependientes de ellos.

Abra que seguir buscando esperanza y seguir dragando en el razonamiento de las políticas de los diferentes países.

UNETE



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