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La prensa de hoy recoge los fuertes recortes que preparan algunas Consejerías,
como es el caso de Educación, así como otros proyectos de recorte para los
próximos meses. Eso hay que unirlo a los muchos que ya hemos sufrido sin que se
hayan tocado cargos innecesarios, comisiones de servicios a la gente del
partido y puestos destinados a ‘pelotas’ y ‘pelamanillas’.
Volvemos
a la situación del año 2006. Nos pusieron la miel en los labios y no han
tardado en quitárnosla. De la misma forma que Mariano Rajoy nos engañó durante
las elecciones, apenas unos meses después, comprobamos que era demasiado el
serrín que no dejaba ver ni pensar a su gente. Seguimos preocupados por la
falta de ideas, proyectos y compromisos con la ciudadanía.
Hasta
el día de hoy, la gestión del Partido Popular es para echarse a llorar. No ha
mejorado las insensateces, estupideces y mediocridades que el Gobierno de
Rodríguez Zapatero ha cometido durante el “septenio negro”. Mientras tanto, el
Banco Central Europeo prepara su estrategia para darle un cachete al Gobierno
‘popular’. Resulta que no era un rescate a la Banca sino a la situación real
del país. ¿Cómo se digieren tantas tonterías y tan seguidas? ¿Acaso no sabía
Mariano que se le estaba viendo la patita por debajo de la puerta?
¡Qué
vergüenza para España y qué desprecio más ruin hacia los españoles! Claro que,
pensándolo bien, el seguidismo de la Junta de Castilla y León a tanto recorte
es preocupante; máxime en una Comunidad
como ésta donde a diario se destruyen puestos de trabajo a centenares; un 87%
de los universitarios y titulados superiores de FP se ven obligados a emigrar; la
propia Junta fomenta el cierre de empresas porque no paga facturas; se somete a
los centros educativos al más puro abandono económico; se paralizan iniciativas
de mejora y se amenaza al funcionariado que denuncia incorrecciones, dejadez y
situaciones viciadas. Pero hay más situaciones esperpénticas que hoy no toca
destapar.
Si
hacemos referencia al presidente de la Junta de Castilla y León, el colmo de la
insensatez llega cuando anima una y otra vez –ya lo hacía hace nueve años– a
las empresas familiares a seguir reinventándose, de la misma forma que reitera
–mientras nadie de su entorno ni de su Gobierno adopta decisiones ni soluciones
responsables– que la crisis tiene la salida en los empresarios. Supongo que se
refiere a esos mismos empresarios que se han visto obligados a cerrar sus
empresas por las facturas que la Junta no paga y retiene sin sentido. ¿Son esos
los empresarios que se tienen que reinventar? ¿Ha escuchado alguien mayor
tontería y contradicción?
Para
tapar tanta desfachatez y tanta dejadez ‘lanzan’ noticias estrafalarias como
que Castilla y León es la tercera región menos endeudada de España respecto al
PIB durante el primer trimestre del año, o bien ‘empuja’ a Alicia García –su
consejera menos preferida– para que
salga a la palestra a destacar la internacionalización como eje prioritario en
las políticas de apoyo y promoción del español. El caso es desviar la atención
de la realidad que, dicho sea de paso, en Castilla-León es muy cruda,
preocupante y empobrecida.
Se
sigue recortando a la ciudadanía mientras se mantienen en funcionamiento
auténticas barbaridades como el Procurador del Común, el Consejo Escolar de
Castilla y León, casi doscientos coches oficiales y decenas de inservibles
asesores, además de concederse ayudas a peregrinas propuestas de dudoso ‘pelaje’.
Después de tanto años en el poder acabarán dando ayudas para conocer ‘su
cachalote’, como el Gobierno socialista de Zapatero otorgó ayudas para hacer el
mapa del clítoris o financiar a los gays y lesbianas de Mozambique.
Una
vez más, el problema es la autonomía de Castilla y León con todos los males que
ello acarrea, el elevado déficit y la mala planificación.