Para pagar sus deudas, los países primero tienen que crecer
Confesiones.
.
Para pagar sus
deudas, los países primero tienen que crecer.
La victoria electoral del partido conservador y pro europeo,
Nueva Democracia en Grecia, pareció en principio aliviar las preocupaciones de
su salida de la zona euro, sin embargo como no alcanzo la mayoría parlamentaria,
todavía negocia con otras fuerzas políticas la conformación de un gobierno de
coalición.
Esta situación no abona para mantener estables a los
mercados, porque a pesar de que en días pasados el euro tuvo una leve recuperación,
volvió a caer frente al dólar y las acciones europeas bajaron en promedio uno
punto dos por ciento.
La calificadora Fitch Ratings señalo que el resultado de las
elecciones en Grecia, reduce en principio el riesgo de incumplimiento del pago
de su deuda, pero eso no garantiza una solución, el nuevo gobierno tendrá que
mostrarse firme y eso no se ve factible.
Los griegos no solo tienen que formar un gobierno que
subsane las diferencias políticas internas, también deben lograr un consenso
social respecto de las exigencias de la canciller alemana Ángela Merker para
seguir recibiendo ayuda financiera de la Comunidad Europea.
Merkel apunto tajante que los recursos de Alemania no son
ilimitados y que no podía aceptar ningún relajamiento de las medidas de
austeridad que se imponen a Grecia como condición de la ayuda.
Grecia se comprometió a llevar a cabo profundas reformas
estructurales para poder acezar al rescate de doscientos cuarenta mil millones
de euros provenientes de la comunidad europea y el fondo monetario
internacional.
Esto porque seguramente el nuevo gobierno griego intentara
renegociar las condiciones actuales, de entrada aumentando los plazos para los
recortes, la presión social en ese país marca la posibilidad de un estallido
colectivo, el pueblo griego no quiere hacer los enormes sacrificios que se le
piden.
Adicionalmente Merkel rechazo la propuesta de lanzar bonos
conjuntos y la creación de una unión bancaria con garantías transfronterizas de
depósitos, porque estas son soluciones destinadas a fallar.
Ahora bien desde nuestra óptica, el rescate de Grecia, como
los que tendrán que suceder en España, Italia y Bélgica, no deben depender
únicamente de medidas para reducir el gasto, implantar recortes que en sí
mismos limitan la capacidad de respuesta de las economías locales, sino la
elaboración de un plan que combine las reformas de emergencia con
planteamientos orientados al crecimiento económico.
Estos países requieren inyecciones adicionales de capital
para incrementar sus procesos productivos, de otra manera, la aparente
estabilización proveniente del rescate no será completa, sin producción
volverán a recaer.
Para que los países europeos que atraviesan por esta
tragedia, similar a las que nos sucedieron en México en los años ochentas y noventas,
lo primero es reformular la relación del sacrificio social con acciones
encaminadas al crecimiento, sin este no se pueden liquidar los adeudos.
Hay que reconocer que en nuestro caso este proceso de más
menos veinte años, aun incompleto y con deficiencias nos ha llevado a gozar de
estabilidad macroeconómica, sin resolver todavía la brecha de la desigualdad.
Al menos esta coyuntura en principio nos permite reaccionar
ante los embates de los fenómenos internacionales, sin que eso signifique que
estemos blindados antes esas eventualidades.
Los gobiernos de estos países europeos que se condujeron con
mucha irresponsabilidad, crearon escenarios ficticios que finalmente están
cobrándoles la factura llevándolos al borde de la quiebra, por tanto la
solución no solo se circunscribe a la integración del mercado común y el cambio
de régimen político, sino de conducción económica, como ha sucedido
recientemente en España e Italia.
Los europeos han señalado que no son los culpables de la
crisis actual, sutilmente el Presidente de la Comunidad Europea, el portugués
José Manuel Barroso ha culpado a los Estados Unidos de arrastrarlos con su
recesión, derivada de la quiebra de sus bancos.
Pero fueron varios los líderes europeos y no los
norteamericanos los que abusaron de los subsidios para mantener sus posiciones
electorales, creando la distorsión construyendo una aparente bonanza que como
ya hemos visto estaba colgada de alfileres.
Esta situación de inestabilidad generada en Europa, mas allá
de los efectos causados por la recesión norteamericana, está empujando la idea
de establecer controles por encima de la soberanía de los estados.
Estamos hablando de una transferencia de poderes al
parlamento europeo en materia de política fiscal y la unión bancaria con una
intención de regulación y supervisión centralizada.
Sin embargo estas estrategias se antojan fuera de tiempo, en
todo caso se podría pensar que si se hubieran implementado hace tiempo, tal vez
hubieran contribuido a limitar los graves errores de varios gobiernos europeos.
Porque dada la crisis actual lo primero es establecer una
agenda para la estabilización de los mercados, implantar restricciones en el
gasto, por supuesto llevar a cabo recortes, pero insistimos, de la mano de una
política que propicie el crecimiento económico.
Un crecimiento fuerte, sostenido y balanceado que conduzca a
la mayor creación de empleos para incrementar el bienestar social, como dice el
borrador de la declaratoria final de la cumbre de los veinte que se realiza en
los Cabos Baja California.
Sin duda el tema principal de esta reunión de los
presidentes de los países líderes de la economía mundial, ha transitado en las
propuestas para resolver la emergencia, sin embargo si estas no tienen una
visión de largo plazo, servirán solo como un paliativo.
Pongamos el ejemplo de Barack Obama, el mandatario
norteamericano está hoy más preocupado por la posibilidad de que la crisis
europea pueda afectar sus aspiraciones reeleccionistas, que en promover
reformas de largo plazo, que normalmente son lentas y dolorosas para la
población, mientras que la inmediatez tiene efectos tangibles aun y cuando no
sean reales.
Por cierto finalmente ayer el Presidente de los Estados
Unidos, Barack Obama finalmente consistió en el ingreso de nuestro país al
acuerdo comercial transpacífico, seguramente lo quiso hacer aprovechando su
presencia en la cumbre del G20 para darle mayor espectacularidad al anuncio y
obviamente para ganarse la simpatía del voto latino.
En contraste el Primer Ministro británico sin la presión de tener
una elección enfrente, se manifiesta precisamente por este tipo de reformas,
bajo el entendido de que si estas no se llevan a cabo, lo que se pone en
entredicho es el futuro del sector financiero mundial.
El futuro de la economía global no es una lucha de unos
cuantos gobiernos aisladamente apunto David Cameron, la posibilidad de que la
crisis europea se siga extendiendo es una coyuntura que involucra a todas las
naciones.
Finalmente hay que decir que como un primer resultado de la
cumbre de los veinte en México, podemos ver una presión de los líderes
mundiales asistentes, sobre todo de los países emergentes, sobre sus homólogos
europeos para que detengan la crisis continental.
Seguramente esto va a derivar en la ratificación de los
préstamos de cuatrocientos treinta mil millones de dólares para ser destinados
a la recuperación y eventualmente cien mil adicionales para España.
Lamentablemente la cumbre concluirá y los mandatarios
retornaran a sus agendas particulares, la responsabilidad quedara solamente en
la comunidad europea y sobre todo en la conducción y liderazgo de Ángela
Merkel, la canciller alemana, toda vez que la cumbre de los veinte como
mecanismo carece de una estructura formal para el seguimiento de sus acuerdos,
que muchas veces son solo de buena intención.
Solo que hoy la contención de la crisis europea y su
eventual contagio en toda la economía mundial, requiere mucho más que
simplemente buenas intenciones.
guillermovazquez991@msn.com
twitter@vazquezhandallprimero tienen que crecer