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Para pagar sus deudas, los países primero tienen que crecer


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20/06/2012

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Confesiones.


 

Para pagar sus deudas, los países primero tienen que crecer.

 

La victoria electoral del partido conservador y pro europeo, Nueva Democracia en Grecia, pareció en principio aliviar las preocupaciones de su salida de la zona euro, sin embargo como no alcanzo la mayoría parlamentaria, todavía negocia con otras fuerzas políticas la conformación de un gobierno de coalición.

Esta situación no abona para mantener estables a los mercados, porque a pesar de que en días pasados el euro tuvo una leve recuperación, volvió a caer frente al dólar y las acciones europeas bajaron en promedio uno punto dos por ciento.

La calificadora Fitch Ratings señalo que el resultado de las elecciones en Grecia, reduce en principio el riesgo de incumplimiento del pago de su deuda, pero eso no garantiza una solución, el nuevo gobierno tendrá que mostrarse firme y eso no se ve factible.

Los griegos no solo tienen que formar un gobierno que subsane las diferencias políticas internas, también deben lograr un consenso social respecto de las exigencias de la canciller alemana Ángela Merker para seguir recibiendo ayuda financiera de la Comunidad Europea.

Merkel apunto tajante que los recursos de Alemania no son ilimitados y que no podía aceptar ningún relajamiento de las medidas de austeridad que se imponen a Grecia como condición de la ayuda.

Grecia se comprometió a llevar a cabo profundas reformas estructurales para poder acezar al rescate de doscientos cuarenta mil millones de euros provenientes de la comunidad europea y el fondo monetario internacional.

Esto porque seguramente el nuevo gobierno griego intentara renegociar las condiciones actuales, de entrada aumentando los plazos para los recortes, la presión social en ese país marca la posibilidad de un estallido colectivo, el pueblo griego no quiere hacer los enormes sacrificios que se le piden.

Adicionalmente Merkel rechazo la propuesta de lanzar bonos conjuntos y la creación de una unión bancaria con garantías transfronterizas de depósitos, porque estas son soluciones destinadas a fallar.

Ahora bien desde nuestra óptica, el rescate de Grecia, como los que tendrán que suceder en España, Italia y Bélgica, no deben depender únicamente de medidas para reducir el gasto, implantar recortes que en sí mismos limitan la capacidad de respuesta de las economías locales, sino la elaboración de un plan que combine las reformas de emergencia con planteamientos orientados al crecimiento económico.

Estos países requieren inyecciones adicionales de capital para incrementar sus procesos productivos, de otra manera, la aparente estabilización proveniente del rescate no será completa, sin producción volverán a recaer.

Para que los países europeos que atraviesan por esta tragedia, similar a las que nos sucedieron en México en los años ochentas y noventas, lo primero es reformular la relación del sacrificio social con acciones encaminadas al crecimiento, sin este no se pueden liquidar los adeudos.

Hay que reconocer que en nuestro caso este proceso de más menos veinte años, aun incompleto y con deficiencias nos ha llevado a gozar de estabilidad macroeconómica, sin resolver todavía la brecha de la desigualdad.

Al menos esta coyuntura en principio nos permite reaccionar ante los embates de los fenómenos internacionales, sin que eso signifique que estemos blindados antes esas eventualidades.

Los gobiernos de estos países europeos que se condujeron con mucha irresponsabilidad, crearon escenarios ficticios que finalmente están cobrándoles la factura llevándolos al borde de la quiebra, por tanto la solución no solo se circunscribe a la integración del mercado común y el cambio de régimen político, sino de conducción económica, como ha sucedido recientemente en España e Italia.

Los europeos han señalado que no son los culpables de la crisis actual, sutilmente el Presidente de la Comunidad Europea, el portugués José Manuel Barroso ha culpado a los Estados Unidos de arrastrarlos con su recesión, derivada de la quiebra de sus bancos.

Pero fueron varios los líderes europeos y no los norteamericanos los que abusaron de los subsidios para mantener sus posiciones electorales, creando la distorsión construyendo una aparente bonanza que como ya hemos visto estaba colgada de alfileres.

Esta situación de inestabilidad generada en Europa, mas allá de los efectos causados por la recesión norteamericana, está empujando la idea de establecer controles por encima de la soberanía de los estados.

Estamos hablando de una transferencia de poderes al parlamento europeo en materia de política fiscal y la unión bancaria con una intención de regulación y supervisión centralizada.

Sin embargo estas estrategias se antojan fuera de tiempo, en todo caso se podría pensar que si se hubieran implementado hace tiempo, tal vez hubieran contribuido a limitar los graves errores de varios gobiernos europeos.

Porque dada la crisis actual lo primero es establecer una agenda para la estabilización de los mercados, implantar restricciones en el gasto, por supuesto llevar a cabo recortes, pero insistimos, de la mano de una política que propicie el crecimiento económico.

Un crecimiento fuerte, sostenido y balanceado que conduzca a la mayor creación de empleos para incrementar el bienestar social, como dice el borrador de la declaratoria final de la cumbre de los veinte que se realiza en los Cabos Baja California.

Sin duda el tema principal de esta reunión de los presidentes de los países líderes de la economía mundial, ha transitado en las propuestas para resolver la emergencia, sin embargo si estas no tienen una visión de largo plazo, servirán solo como un paliativo.

Pongamos el ejemplo de Barack Obama, el mandatario norteamericano está hoy más preocupado por la posibilidad de que la crisis europea pueda afectar sus aspiraciones reeleccionistas, que en promover reformas de largo plazo, que normalmente son lentas y dolorosas para la población, mientras que la inmediatez tiene efectos tangibles aun y cuando no sean reales.

Por cierto finalmente ayer el Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama finalmente consistió en el ingreso de nuestro país al acuerdo comercial transpacífico, seguramente lo quiso hacer aprovechando su presencia en la cumbre del G20 para darle mayor espectacularidad al anuncio y obviamente para ganarse la simpatía del voto latino.

En contraste el Primer Ministro británico sin la presión de tener una elección enfrente, se manifiesta precisamente por este tipo de reformas, bajo el entendido de que si estas no se llevan a cabo, lo que se pone en entredicho es el futuro del sector financiero mundial.

El futuro de la economía global no es una lucha de unos cuantos gobiernos aisladamente apunto David Cameron, la posibilidad de que la crisis europea se siga extendiendo es una coyuntura que involucra a todas las naciones.

Finalmente hay que decir que como un primer resultado de la cumbre de los veinte en México, podemos ver una presión de los líderes mundiales asistentes, sobre todo de los países emergentes, sobre sus homólogos europeos para que detengan la crisis continental.

Seguramente esto va a derivar en la ratificación de los préstamos de cuatrocientos treinta mil millones de dólares para ser destinados a la recuperación y eventualmente cien mil adicionales para España.

Lamentablemente la cumbre concluirá y los mandatarios retornaran a sus agendas particulares, la responsabilidad quedara solamente en la comunidad europea y sobre todo en la conducción y liderazgo de Ángela Merkel, la canciller alemana, toda vez que la cumbre de los veinte como mecanismo carece de una estructura formal para el seguimiento de sus acuerdos, que muchas veces son solo de buena intención.

Solo que hoy la contención de la crisis europea y su eventual contagio en toda la economía mundial, requiere mucho más que simplemente buenas intenciones.

 

guillermovazquez991@msn.com

twitter@vazquezhandallprimero tienen que crecer 



Etiquetas:   Economía   ·   Crisis Económica

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