De vuelta



Cada regreso tiene un misterio. Quizás la incertidumbre del reencuentro, o acaso la nostalgia de lo dejado atrás. Alguna vez hablé de uno de esos momentos que otra vez pudo repetirse...por poco; aunque quedó en una cita esquiva (por partida doble).

 

y este regreso tiene más de lo segundo que de lo primero. Las vacaciones que recién culminan claman por más. El cuerpo, paradójicamente, no asimila el descanso. Tal vez porque no hubo tal: es que la ciudad (y alguien más físico) reclama y a veces se pospone el sueño por la noche bohemia y el amanecer furtivo.

Pero no me quejo. La nostalgia es algo a lo que me he habituado y la miro cómplice de sus argucias.

Sin embargo no hay incertidumbre en el horizonte de la vuelta. Más bien, es el regreso a casa (y como dice el cantor: nada mejor que volver a casa); a la seguridad de lo conocido, la tibieza de las palabras y las ideas escritas, aunque no esté exento de riesgos, que asumo estoicamente.

Reeditor es otra casa. Los lectores, otra familia que tiene la gentileza de leer lo que escribo.

Vuelvo sobre las columnas ya escritas. Guardo en mí otras tantas, aunque tal vez aún no las descubra y me sorprenda mañana retomando crónicas vividas, que es como vivirlas otra vez.

Si alguno se alegra por el regreso, entonces ya somos dos.