Cada regreso tiene un misterio. Quizás la incertidumbre del reencuentro, o acaso la nostalgia de lo dejado atrás. Alguna vez hablé de uno de esos momentos que otra vez pudo repetirse...por poco; aunque quedó en una cita esquiva (por partida doble).
Cada regreso tiene un misterio. Quizás la incertidumbre del reencuentro, o acaso la nostalgia de lo dejado atrás. Alguna vez hablé de uno de esos momentos que otra vez pudo repetirse...por poco; aunque quedó en una cita esquiva (por partida doble).

. Quizás la incertidumbre del reencuentro, o acaso la nostalgia de lo
dejado atrás. Alguna vez hablé de uno de esos momentos
que otra vez pudo repetirse...por poco; aunque quedó en una cita esquiva (por
partida doble).
Hoy este regreso
tiene más de lo segundo que de lo primero. Las vacaciones que recién culminan
claman por más. El cuerpo, paradójicamente, no asimila el descanso. Tal vez
porque no hubo tal: es que la ciudad (y alguien más físico) reclama y a veces
se pospone el sueño por la noche bohemia y el amanecer furtivo.