En la Cámara Lucida de Roland Barthes se realiza un estudio sobre la Fotografía, un estudio que no se dirige al sentido técnico o metodológico, sino más bien a un sentido ontológico. No busca establecer las reglas para una mejor foto, ni dar a conocer los fundamento en los que nos podemos basar para dictar si una foto es buena o no; busca, en cuyo caso, indagar en lo que la Fotografía provoca en el individuo que la contempla, de ahí su carácter ontológico. De manera que en su escrito se centra en dos ideas principales: la muerte y la subjetividad; ideas que se encuentran sujetas a la Fotografía, ya que de cierta manera ésta (la Fotografía) posee la capacidad de traer de vuelta lo que una vez fue, posee la idoneidad de provocar un emoción en el sujeto. Por lo que para Barthes la fotografía paréese no tener clasificación ¿Dónde se clasifica la fotografía? Las distribuciones a las que se la suele someter son, efectivamente, bien empíricas (Profesionales / Aficionados), bien retóricas (Paisajes/ Objetos/ Retratos/ Desnudos), bien estéticas (Realismo/ Pictorialismo), y en cualquier caso exteriores al objeto, sin relación con su esencia, la cual no puede ser (si es que existe) más que la novedad de la que aquélla ha sido el advenimiento; pues tales clasificaciones podrían muy bien ser aplicadas a otras formas antiguas de representación. Diríase que la Fotografía es inclasificable y lo es por el hecho de que no hay razón para marcar una de sus circunstancias en concreto, no podemos precisar la circunstancia que presenta, no podemos enmarcarla en un solo ámbito.



