El tambaleo de Brasil



Por más de una década, Brasil ha sido una de las grandes esperanzas del mundo en desarrollo, con un crecimiento superior al de Estados Unidos y Europa occidental, que hizo que muchos pronosticasen que pronto sería una potencia mundial.

 


Pero ahora que la economía global está en crisis, Brasil comenzó a tambalearse.

Los precios de productos de exportación como el mineral de hierro y la soja están bajando a raíz de las dudas en torno al crecimiento de la economía china. Los problemas que enfrenta Europa hacen que disminuya la demanda de productos manufacturados como los aviones. La divisa brasileña -el Real-, por otro lado, se mantiene fuerte y hace que sus exportaciones sean menos competitivas. Los inversionistas están sacando miles de millones de dólares del país.

Brasil está sintiendo las mismas presiones que las otras naciones del BRICS -Rusia, India, China y Sudáfrica-, que con su crecimiento han alcanzado una nueva estatura mundial. Los brasileños se están pareciendo más bien a su vecina Argentina, que trata a como dé lugar de proteger su economía de una inflación galopante y de la fuga de dólares.

Proyecciones del Fondo Monetario Internacional indican que todas las economías latinoamericanas, con excepción de la paraguay, tendrán un crecimiento superior al de Brasil este año.

En el 2010, la economía brasileña se expandió un 7.5%, pero al año siguiente su crecimiento fue un magro 2.7%, muy inferior al de las otras naciones del BRICS, que crecieron entre un 4.3% y un 9% el año pasado.

Es poco probable que Brasil cumpla su objetivo de crecer un 4.5% este año, según analistas, que pronostican uno de un 3%.

Las inversiones extranjeras se redujeron en 2,590 millones de dólares en mayo -la merma más grande desde la crisis mundial del 2008-, mientras que en el mes previo habían llegado a 5,990 millones de dólares.

El éxito de Brasil antes de la actual crisis había hecho que países de la región como México y Perú imitasen sus fórmulas y adoptasen políticas más conservadoras orientadas a acumular divisas extranjeras y capear el temporal.

Brasil ha respondido a la desaceleración con medidas como la reducción de su tasa de intereses de referencia y la devaluación del real, que ayuda a los exportadores.

Mientras el mundo observa con inquietud a Brasil y al resto de América Latina, Rousseff dice que su país ha dado vuelta la página y no va a volver a los días de hiperinflación y derrumbes económicos.



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El tambaleo de Brasil


Por más de una década, Brasil ha sido una de las grandes esperanzas del mundo en desarrollo, con un crecimiento superior al de Estados Unidos y Europa occidental, que hizo que muchos pronosticasen que pronto sería una potencia mundial.

 


Pero ahora que la economía global está en crisis, Brasil comenzó a tambalearse.

Los precios de productos de exportación como el mineral de hierro y la soja están bajando a raíz de las dudas en torno al crecimiento de la economía china. Los problemas que enfrenta Europa hacen que disminuya la demanda de productos manufacturados como los aviones. La divisa brasileña -el Real-, por otro lado, se mantiene fuerte y hace que sus exportaciones sean menos competitivas. Los inversionistas están sacando miles de millones de dólares del país.

Brasil está sintiendo las mismas presiones que las otras naciones del BRICS -Rusia, India, China y Sudáfrica-, que con su crecimiento han alcanzado una nueva estatura mundial. Los brasileños se están pareciendo más bien a su vecina Argentina, que trata a como dé lugar de proteger su economía de una inflación galopante y de la fuga de dólares.

Proyecciones del Fondo Monetario Internacional indican que todas las economías latinoamericanas, con excepción de la paraguay, tendrán un crecimiento superior al de Brasil este año.

En el 2010, la economía brasileña se expandió un 7.5%, pero al año siguiente su crecimiento fue un magro 2.7%, muy inferior al de las otras naciones del BRICS, que crecieron entre un 4.3% y un 9% el año pasado.

Es poco probable que Brasil cumpla su objetivo de crecer un 4.5% este año, según analistas, que pronostican uno de un 3%.

Las inversiones extranjeras se redujeron en 2,590 millones de dólares en mayo -la merma más grande desde la crisis mundial del 2008-, mientras que en el mes previo habían llegado a 5,990 millones de dólares.

El éxito de Brasil antes de la actual crisis había hecho que países de la región como México y Perú imitasen sus fórmulas y adoptasen políticas más conservadoras orientadas a acumular divisas extranjeras y capear el temporal.

Brasil ha respondido a la desaceleración con medidas como la reducción de su tasa de intereses de referencia y la devaluación del real, que ayuda a los exportadores.

Mientras el mundo observa con inquietud a Brasil y al resto de América Latina, Rousseff dice que su país ha dado vuelta la página y no va a volver a los días de hiperinflación y derrumbes económicos.




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