Eres un viajero a bordo de un barco navegando en el rio del tiempo.
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Matthew Arnold
Han transcurrido casi 73 años de que el pueblo de México por conducto del
general Lázaro Cárdenas del Rio abrió las puertas de la nueva España a
sus hermanos hispanos, personajes incómodos al régimen golpista del caudillo
Francisco Franco Bahamonde y presos en los campos de concentración en Francia.
El primero de estos tres buques en arribar a las costas nacionales
fue el Sinaia, de bandera Francesa y que vio sus primeros días en los
astilleros de Glasgow, con más de 1,500 exiliados en esta expedición colectiva,
encallo en el puerto de Veracruz un 13 de Junio de 1939 después de una travesía
de 19 días, antes de él surcaron los litorales Mexicanos barcos como: el
Nyassa, el Siboney, el Orizaba y tal vez un par mas con no más de 300 o 400
refugiados totales.
Aquí se les recibió a todos con los brazos abiertos, en el malecón del
puerto a los adultos se les invitaba una cerveza para refrescar el gañote
y brindar por una nueva vida de libertad, a los niños se les ofrecía un dulce
para mitigar la amargura de la guerra civil. Si, aquí, en este país amigo de
todos, se les brindo de corazón a mas de 25,ooo españoles desterrados de su
patria por fines político militares, una casa, sustento y una nueva
oportunidad en este valle de lagrimas, cuántos de ellos, de permanecer solo
unos meses en tierras galas o hispánicas hubieran corrido con la suerte de la
muerte, es preciso recordarles que la segunda guerra mundial dio inicio el 1 de
Septiembre del mismo año con la invasión nazi a Polonia.
Decía una sacerdotisa del oráculo de Horus, “EL QUE NO AGRADECE POCO, NO
AGRADECE NADA”
Que importaba si eran ingenieros, pintores, escritores, científicos,
obreros o niños, aquí salvaron sus vidas y los adoptamos, gitanos o payos por
igual, como verdaderos mexicanos los sentimos muy propios, para que
llegado el día pudieran ellos regresar a la madre patria a convivir con sus
viejos amigos o familiares y tomasen un chupito en cualquier chiringuito,
a visitar el pueblo o la capital, las montañas o las costas de Galicia, a
retornar con los frutos de la hacienda bien ganada en el México de la post
guerra, ese México que los vio nacer por segunda vez.
Ahora a más de 70 años de estos momentos tan enriquecedores moral y
espiritualmente para los nuestros nos encontramos con la muy ingrata, desafortunada
y amarga noticia, y es que en los últimos 3 años han regresado principalmente
del aeropuerto de Barajas en Madrid a mas de 800 paisanos por no contar con un
documento que se llama “invitación”, que tristeza me da y me quedo con la
nostalgia y con un nudo en la garganta al ver como gente es regresada de sus
vacaciones o de estar estudiando en alguna universidad española.