.- reflexión: la democracia II. Autor: el predicador económico
La historia de la
democracia en el mundo es muy pobre y sangrienta. México no es un país con una
buena democracia y su historia es corta, burda y nada ejemplar para nadie
aunque algunos leguleyos se llenen la boca con falacias sobre esta.
Argumentos hay
muchos y no yendo hasta atrás vemos que desde don Porfirio a la fecha sigue
vivo el postulado de que el pueblo no está preparado para elegir a sus peones
políticos que se creen otra cosa. Los improperados son ellos no el pueblo.
La imposición de
políticos data desde entonces. Personajes enanos que sirven a intereses
perversos con un solo valor y fin: el dinero. Fortunas se han acumulado en
torno a la democracia, sistema débil manejado primero por gobiernos corruptos y
después la creación de un instituto y tribunal que sirven solo a los mismos
intereses.
Es penoso ver como
barren a esas instituciones charros profesionales de baja moral, como alteran
las leyes y reglamentos para su propio beneficio. Hay que señalar puntualmente
que las instituciones puede ser que no sean tan malas aunque si inmensas para
lo que necesitamos, son los empleados que los carteles de los partidos colocan
en puestos estratégicos a través de cámara de diputados, cartel que decide
quien va y quién no. La democracia merece más preparados y menos pobres.
La pobreza de la
gente es la carnita maciza de la política democrática. Todos juran terminar con
ella y solo se acumula cada vez más. Cada sexenio el presidente en turno
aumenta el número de pobres, la deficiencia de los programas sociales y si
aumenta terriblemente la cantidad de ricos que de inmediato se indignan si
alguien los señala porque antes del sexenio solo eran unos pelafustanes de
cuarta generación.
La democracia
mexicana es una vacilada cada 3 o 6 años. Entra en juego todo lo necesario como
para hacer un puchero de alto nivel, aunque las armas, mañas, trampas u otras
variedades sean de lo más corriente. Hemos tenido militares, profesionistas,
vagos, lideres sin escuela, parásitos, asesinos, chantajistas, secuestradores y
uno que otro con sotana que aprovechándose de la excomunión tuerce a los
tramposos diciéndoles que ellos tienen la autoridad para mandarlos al infierno
y sufrir de por vida por su pecados. Estos ignorantes de corbata se la creen y
ceden con limosnas cuantiosas en el reparto del botín acumulado. Es secreto de
confesión inconfesable. Más vale buenas relaciones que preparación para
atinarle.
Debe esto cambiar
de fondo. Dejar de costar a un pueblo pobre con una clase política imbécil,
miope, corrupta y de muy poca preparación académica. Todo debe empezar por el
voto, medio necesario para aspirar a la democracia. Sin el voto no hay
democracia y para que esta sea limpia es necesario un voto educado, preparado,
informado, analizado y reflexionado. Un solo camino hay para lograrlo, el cual
no es largo, si corto, barato, sencillo y determinante. Solo la gente preparada
tiene derecho ganado a votar. Nadie puede quitar ese derecho pues este es
ganado no dado.
El peor engaño que
hay no es el que se hace a otros sino a uno mismo. Nos engañamos ya por muchos
años y es hora de cambiar y que en el baúl de los recuerdos quede sellado para
siempre las bribonadas cometidas y sean anécdotas chistosas de cuates.