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Sin duda, Zapatero era un gran conocedor de la situación de su país. Cambiamos
de presidente y el actual presidente, Mariano
Rajoy, volvía a decir hace apenas unas semanas que la banca española se
sobraba y se bastaba para solucionar sus problemas, dando muestras evidentes de
que también conoce el país que gobierna. Hace apenas unos días, paradójicamente,
conocíamos que la banca
española recibirá hasta 100.000
millones de euros para su saneamiento procedentes del fondo de rescate
europeo.
España lidera
el paro en Europa con un grandioso 25% de parados. El sueldo mínimo en España
es propio de un país de esclavos. España es el país de Europa que más
contamina. España es el peor país europeo por dificultades burocráticas para
emprender un negocio. España está en los últimos puestos de Europa en la lucha
contra la tala ilegal. España está en los últimos puestos de Europa en gestión
de recursos humanos. España queda en los puestos más bajos de Europa en
innovación. España es de los países de Europa que menos invierte en educación.
España es de los últimos países de Europa en velocidad de conexión a Internet. España
es de los países de Europa con más casos de corrupción. España posee uno de los
salarios medios más bajos de toda la UE, la mitad que Alemania, Holanda, Reino
Unido, etc., etc. Podría seguir así meses y meses, pero terminaré diciendo que,
para nuestro orgullo patrio -a falta de que la selección española de fútbol se
ponga otra estrellita en la camiseta-, España es el cuarto país de la UE con mayor proporción de niños pobres,
al nivel de Rumanía, Letonia y Bulgaria. Niños pobres. Todo un lujo.
Europa se ha equivocado al dar cien mil
millones a la banca por dos razones principales; la primera es porque cien mil
millones de euros son muy poco para tanto chorizo; la segunda, porque la lección
moral que reciben los ciudadanos es realmente desalentadora, ya que nadie puede
entender que aquellos que realizaron mal su trabajo, que robaron, que
mintieron, que defraudaron y que además recibieron sueldos multimillonarios por
todo ello sean ahora gratificados por la UE, mientras que a los niños españoles
que pasan hambre se les deniega el alimento y los libros. A cambio, Europa
debería haber repartido los cien mil millones entre los españoles, lo que
supondría para cada español cerca de 2300 euros. Es decir, que una familia de
cuatro miembros recibiría 9200 euros para poder solventar un poco su situación
o, en su defecto, gastarlo para ayudar a levantar el país. Sin embargo, tampoco
lo merecemos; después de la intervención, ayuda o como quieran llamarla, los
foros de Internet comenzaron a echar chispas. Unos llamaban rojos a los otros y
los otros llamaban fachas a los unos. Las dos estúpidas Españas salían de nuevo
a demostrar su cerrilidad; aún no se han dado cuenta de que existen dos
Españas, pero no de izquierdas y derechas, sino de ricos y pobres. Puta
ignorancia.