. La torpeza de
la Junta de Castilla y León sigue hundiendo a esta Comunidad, a la vez que
beneficia a las limítrofes. Ya no se conforman con haber hundido el mercado
laboral de Castilla y León sino que, con medidas como la del céntimo sanitario,
han conseguido que se cierren estaciones de servicio y se prescinda de puestos
de trabajo. Es obvio que la competencia no es una virtud de la Consejería de
Hacienda ni del equipo de Presidencia.
Ahora sí que no hay duda: nuestros políticos
son de tercera división, pero tirando a cuarta. Parece mentira que no supieran
ver que estaban haciendo mucho daño, y todo por la mediocridad de los asesores
con los que cuenta Herrera Campo y la falta de una oposición seria en las
Cortes de la comunidad. Ésta ha salido a la prensa cuando otros hemos dado las
pistas e investigado el abuso del ‘centimazo’; como siempre, se suben al carro
cuando otros le han sacado del atolladero.
Hemos
repetido en numerosas ocasiones que las ventas de combustible en las estaciones
de servicio de Castilla y León han disminuido brutalmente desde que se implantó
el ‘centimazo’ en el mes de marzo. En Castilla todo el mundo lo conoce como el
‘céntimo sanitario’, pero no es un céntimo sino 4,8 más el IVA; es decir cinco
céntimos largos. Por cierto, tampoco es sanitaria porque no va destinado a la
mejora ni a la investigación sanitaria de la comunidad.
El
descenso del consumo es un hecho negativo para Castilla y León. “El recargo
autonómico de 4,8 céntimos por litro ha provocado un desplome en la
distribución de gasóleo profesional (tipo A) del 17,5%, que se reduce al 9,6%
si se toman los consumos de todo tipo de combustibles”, leemos en la prensa
comunitaria. Por primera vez, la consejera duda y se plantea revisar el
‘centimazo’; eso sí, esperará varios meses, supongo que para comprobar que el
hundimiento ha tocado fondo. Como siempre, intentará tomar medidas cuando ya no
haya remedio. No estaría de más que presentara su dimisión a Juan Vicente
Herrera, lo mismo que el consejero de Sanidad.
Está
teniendo su influencia el conocido como ‘efecto frontera’. Hay comunidades
autónomas limítrofes como País Vasco que venden mucho más en detrimento de
Castilla y León, hasta el punto de que en Álava la distribución del gasóleo A
se ha disparado en un 12,8%. En una palabra: mientras en Castilla y León se
cierran gasolineras, en el País Vasco se
abren otras nuevas y con más personal.
Por
si alguien tenía dudas, así lo ve un ciudadano de Castilla y León que responde
a la noticia en un conocido diario vallisoletano: “Desde luego que tiene una repercusión importante el coste adicional de
4,8 céntimos de € (8 pts/l). Yo, desde luego que viajo de vez en cuando a
Santander desde Palencia, siempre echo gasolina a mi coche en Cantabria.
Algunos políticos se creen unos listos pero la gente no es idiota y sólo los
que no pueden salir de la Comunidad, repostan en C y L. No me extraña que las
gasolineras de la región se quejen pues muchas provincias colindan con otras
Autonomías y no digamos los camiones de rutas nacionales. Esos no repostan en C
y L ni de casualidad. Que está todo inventado y que la gente no es imbécil;
pero qué se creen estos políticos tan ineptos y superficiales que dominan la
administración. ¿Qué todo el monte es orégano? A ver si espabilan de una vez”.