. Digo imaginar porque es más una novela histórica que una recreación basada en datos fidedignos sobre las culturas de aquellas épocas, tal y como han hecho de manera magistral otros, como Lorenzo Mediano o Juan Luis Arsuaga, por ejemplo.
Lobezno, un cazador del clan de Nublares, sufre un trauma en su adolescencia, que le obliga a su traslado por los territorios del centro peninsular íbero, por las cabeceras del Tajo. Se adhiere, junto con su lobo, a un grupo de saqueadores, que lo admiten dadas sus cualidades como explorador.
A lo largo de la novela se observa una evolución en la mentalidad del protagonista, quizá lo más logrado del autor. Se aprecian las tribulaciones de un chaval, hasta sus etapas de madurez. Las decisiones que debe tomar son, en ocasiones, duras, como la vida que lleva.
En esta historia se plantean situaciones difíciles, como la esclavitud, el amor y la amistad, el hambre…la supervivencia. En los albores de la historia (protohistoria) peninsular, antes de la llegada de las culturas mediterráneas y de la extensión del imperio romano, los grupos humanos deciden entrar en la cultura agrícola. Solo unos pocos se resisten e intentan eludir esa forma de vivir, mediante el saqueo, lo que podría ser el afianzamiento de la vida guerrera, de fáciles conquistas, de rapiña eficaz y de logro de poder.
Lástima que se aturulle el autor con personajes nominales pero sin protagonismo, que solo embrollan lo que podría haber sido una narración singular en primera persona de la vida de uno de los “últimos mohicanos” de hace 10.000 años.
Lástima también que el autor no conozca la gran importancia de los metales en el desarrollo de las culturas: no se menciona al bronce ni al hierro, porque quizá no hayan llegado aún esas edades. Un asesoramiento más serio en ese sentido y en otros, hubiera mejorado el contexto global de la novela, enriqueciendo el argumento.
Y lástima que la edición haya sido tan pobre, con numerosísimas erratas, impropias de un libro de estos formatos. Con estos acabados lo raro es que no se haya publicado directamente en edición de bolsillo, para amortizar los gastos de edición e impresión.
Ojalá el autor se atreva a amplíar horizontes, por toda la península ibérica y el norte de África, el territorio desconocido del Neolítico.