El segundo, sin
espectáculo fue mejor debate.
Seguramente el segundo debate de los candidatos a la Presidencia
de la República, había generado una gran expectativa general respecto de la
posibilidad de que este se convirtiera en un espectáculo, afortunadamente no
fue así.
Primero porque en lo general, con excepción de la candidata
del Partido Acción Nacional, Josefina Vázquez Mota, los otros tres candidatos
privilegiaron el debate como tal, por encima del espectáculo.
Hay que reconocer que todos los candidatos, estuvieron mejor
articulados en relación al primer debate, se veían más preparados y eso
descarto eventuales sorpresas o que la atención de los espectadores se
distrajera en temas superficiales.
Sin lugar a dudas los que leyeron muy bien el momento actual
y sus implicaciones, fueron por igual Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López
Obrador, no se atacaron entre si y aunque eso pudo resultar aburrido para
muchos, les permitió a los dos ganarse una imagen de seriedad y altura.
El nuevo formato establecido para el debate, aun
perfeccionable, favoreció la interrelación, fue más abierto que en el anterior,
pero lo más importante más allá del mecanismo en sí, es que las propuestas
fueron mucho más importantes que las agresiones personales.
Esto permitió mejorar en contrastar ideas y plataformas,
discutir sobre conceptos y eso ayuda y mucho a comparar los programas de cada
candidato, las interlocuciones entre ellos fueron inesperadamente muy
respetuosas, esa civilidad orienta a lo que es realmente importante, atender el
contenido de los mensajes.
Cuando el debate se concentra en los programas de gobierno y
las políticas de estado, el análisis es más profundo y enriquecedor, por
supuesto que eso limita el morbo, pero al fin de cuentas el objetivo primario
que se debe cumplir es ese.
De alguna manera la actitud de los candidatos, evitando el
pleito como herramienta de acción, es una respuesta a una exigencia social,
esto no solo elevo el nivel, también es una forma eficiente de evitar la polarización,
sobre todo como antecedente de un llamado a la reconciliación, porque no hay
duda de que los aspirantes presidenciales, cada uno por su lado entienden que
hay que frenar desde ahora el sentimiento de rivalidad que se está
transformando en odio entre simpatizantes de cada fuerza.
Josefina Vázquez Mota, fue la única que se salió del guion
del escenario de la prudencia, aunque se entiende que parte fundamental de su
estrategia de atacar a Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador e
inesperadamente hasta a Gabriel Quadri, era esencial para ella para intentar volver a la competencia, lo que le
salió re contraproducente.
Primero porque perdió tiempo y porque los tres candidatos contestaron
sus ataques de manera categórica y terminaron por dejarla muy mal parada, por ejemplo
la embestida a Quadri por su pertenencia al partido de la líder sindical de los
maestros Elba Esther Gordillo, fue intrascendente en materia de la competencia.
Ir contra Gabriel Quadri para señalar a Elba Esther Gordillo, se puede
entender bajo la premisa de traer a colación la desprestigiada imagen de la
presidenta del SNTE, eso como un factor a su favor, sin embargo Quadri la
termino poniendo en evidencia al citar declaraciones positivas anteriores de Vázquez
Mota a favor de la misma Elba Esther.
De la misma forma tanto Peña Nieto como López Obrador, le
dieron la vuelta cada uno en su favor y desactivaron las arremetidas de Vázquez
Mota, de hecho esto la coloco como la única que aposto por el enfrentamiento y
la rijosidad, que evidentemente desentono en el marco general del desarrollo
del evento.
Aun y considerando que las acometidas de Vázquez Mota
realmente no fueron muy fuertes, los candidatos del Revolucionario
Institucional y el Movimiento Progresista, ambos sin eludirla y con mucho
respeto y serenidad le replicaron con contundencia, pero no por ello le
devolvieron los ataques y mucho menos cayeron en la tentación del insulto.
A diferencia del anterior debate en este, perdió Vázquez
Mota, quien tomo el camino del enfrentamiento, el contraste de la mesura de
Peña Nieto y López Obrador, la coloca como incivilizada, la muestra
desesperada.
La medición de los últimos sondeos, colocan a Vázquez Mota
claramente en tercer lugar de las preferencias, esto la impulso a tener que ir
por la estrategia de la polarización, pero no logro su objetivo, por el
contrario el mayor daño fue para ella, quien apuesta por la agresión termina
por ser agredido.
Pongo como ejemplo la desafortunada mención del escenario
hipotético que planteo, en el que los cuatro candidatos fueran mujeres, que
resulto estereotipado y misógino, inútil y sin sentido.
Vázquez Mota desperdicio la posibilidad de contar con el
respaldo de muchas mujeres por cuestión de género, cuando ella misma lo degrada
con esta ofensiva comparación fue una parodia insultante.
Como lamentable fue también la intromisión de Felipe Calderón
durante el debate, a través de un mensaje en su cuenta de twitter dando
respuesta al tema de los sueldos de los funcionarios públicos, porque si bien
el texto no significa mucho, como sea es un intento de manipulación.
Ahora bien recuperando el sentido de las principales
posturas de los candidatos, que de acuerdo a nuestro particular análisis
insistimos es los mas importante, recuperamos de Enrique Peña Nieto, su
propuesta de mejorar la economía individual de los ciudadanos, la creación del
comité anticorrupción y el sistema nacional de fiscalización, promover una
mayor participación ciudadana, alentar candidaturas independientes y la
consulta popular.
De Andrés Manuel López Obrador, su tono tolerante señalado
en la afirmación de que en caso de ganar la Presidencia, el cambio será
tranquilo, el combate a la corrupción y la austeridad republicana, que
fomentaría contar con recursos muy importantes para capitalizar la economía
productiva.
De josefina Vázquez mota, la eliminación del fuero en todos
los niveles de gobierno y la reducción del número de legisladores en el
congreso, Vázquez Mota mejoro en su exposición en relación a la ocasión
anterior, pero no se mostro convincente.
Finalmente de Gabriel Quadri, el quitar la Secretaria de la Función
Pública de la dependencia de Poder Ejecutivo y la Auditoria Mayor al Congreso
de la Unión, para convertirlos en organismos autónomos.
También hay que decir de Quadri, que hábilmente lanzo
propuestas para involucrar a los demás aspirantes a la Presidencia, con la
clara intención de cobrar protagonismo e integrarse al mismo nivel que ellos en
la discusión.
Ahora lo que sigue será el juicio individual para definir
ganadores y perdedores, el análisis que conlleva el post debate, que siempre
resulta interesante, sobre todo cuando estamos a escasos días de la elección.
Desde nuestra óptica como una primera conclusión,
independientemente de lo que cada candidato desplego en el debate, este resulto
mucho mejor que el primero por la seriedad de su contenido.
En este debate como apuntábamos al principio, se
privilegiaron las posturas y los mensajes muy por encima de las agresiones y
eso de entrada es un gran avance digno de reconocimiento.
Estas actitudes muestran que los candidatos, con excepción de
Josefina Vázquez Mota, han percibido claramente la necesidad de moderar su
comportamiento para favorecer sus propuestas.
Esto hace pensar alentadoramente que por lo menos en el
final de la campaña se apostara por la tolerancia, por el contraste del fondo
de las propuestas y eso contribuye de manera significativa al proceso de
maduración de nuestra incipiente e imperfecta democracia.
Como ultimo apunte, señalar la gran capacidad de
organización del Revolucionario Institucional en Quintana Roo, para movilizar a
su estructura en marchas a favor de su candidato el día de ayer, que logro
reunir a más de cincuenta mil simpatizantes en diversas ciudades del Estado.
guillermovazquez991@msn.com
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