PDVSA producía en 1998 unos 3,3 millones de barriles/día, de eso se encargaba un personal capacitado, millones de horas hombre especializados para atender las labores de una empresa petrolera, aunque estatal, operaba bajo estándares de las corporaciones petroleras internacionales. Hoy es apenas la sombra de aquello, produce un millón de barriles menos, sus refinerías operan deficientemente, los accidentes abundan, la exportación de refinados ha caído drásticamente, PDVSA importa hoy crudos y derivados en volúmenes tales que se come su flujo de caja, afectando también su contribución fiscal. Su situación financiera no puede ser peor, el peso por servicio de una colosal deuda de 40.000 MM $ se come tanto el capital como la contribución fiscal. Aunque esa deuda eventualmente pasara a manos del gobierno –fisco, por ahora su servicio reduce el flujo de caja para sostener niveles precarios de operatividad.




