Por ineficiencia en veremos la participación de México en el TTP
Confesiones.
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Por ineficiencia en
veremos la participación de México en el TTP.
El gobierno mexicano atraviesa actualmente por una ríspida
negociación para poder integrarse al Acuerdo Estratégico de Asociación
Transpacífico de Asociación Económica, porque a pesar de haber sido uno de los
países llamados a fundarlo, la ineficiencia del entonces Secretario de Economía
Eduardo Ruiz Mateos, lo dejo fuera.
Dicho acuerdo tiene como principal objetivo, el
establecimiento de una plataforma de integración económica potencial en la
región Asia-Pacifico, para el desarrollo y la generación de empleos de los
países miembros.
El mecanismo impulsa una integración mucho mayor a la que
representa el foro de cooperación económica Asia-Pacifico la APEC. Se trata
pues de una versión mucho más completa.
Desde su formación hasta la fecha continua la discusión para
poder finalmente llegar a lineamientos específicos, situación que aparentemente
esta ya por culminar en una agenda de orden común.
Los países integrantes son Estados Unidos, Malasia,
Australia, Vietnam, Singapur, Brunei, Nueva Zelanda, Chile y Perú,
independientemente de que Japón, Canadá y México tramitan su correspondiente
incorporación, aun cuando esta todavía no se define.
Sin embargo es oportuno aclarar que si México, no se ha
convertido en miembro de este selecto grupo, es porque desde el principio de su
creación, la Secretaria de Economía del Gobierno Federal, dependencia encargada
de este tipo de trámites, desestimo su importancia.
El asunto se retoma cuando Eduardo Ruiz Mateos deja la
Secretaria de Economía en manos de Bruno Ferrari, para pasar a ocupar la
titularidad de la jefatura de la Oficina de la Presidencia de la República.
Ruiz Mateos no dedico el esfuerzo que correspondía para
garantizar la inserción de México en el TTP por sus siglas internacionales, a
pesar de que como lo comentábamos al principio, nuestro país había sido llamado
a formar parte del grupo fundador de este acuerdo.
Ferrari no solo reencauzo la negociación por la importancia
comercial que representa, sino porque el proceso electoral en los Estados
Unidos no garantiza la reelección del actual mandatario, Barack Obama.
Si se pone en la balanza, para México es preferible la
permanencia de Obama, con todo y que muchos de los compromisos bilaterales
contraídos con él están francamente estancados, toda vez que su rival Mitt
Romney ha mantenido siempre una postura agresiva hacia nuestro país.
Con esa incertidumbre y aprovechando lo que se considera una
relación aparentemente de mucha cordialidad, Felipe Calderón solicito a su
homologo estadounidense, su respaldo en calidad de líder indiscutible de este
acuerdo de cooperación, para que el ingreso de México se pudiera realizar a la
mayor brevedad posible.
Para formar parte de esta elite regional económica, es
requisito necesario que todos los países miembros estén de acuerdo en el
ingreso de nuevos socios y en este caso todos con excepción de Estados Unidos,
han hecho patente su beneplácito para la anexión mexicana.
Es precisamente Estados Unidos quien en teoría tendría que
ser el mayor interesado en que México se una al grupo, quien todavía
obstaculiza su ingreso.
Ahora bien al menos en el papel, de nada le sirve a Estados
Unidos que su vecino y uno de sus principales socios comerciales, no participe
de un esquema tan alentador, de entrada porque reduce su competitividad y el
alcance de su promoción internacional.
Se entiende que la única forma de hacer menos corta la
brecha para el desarrollo regional de Norteamérica, es la inserción de sus
miembros a la economía global y esa es una prioridad que se comparte por igual.
Las últimas crisis económicas, la propia de los
norteamericanos y las denominadas mundiales, le dejaron a nuestro vecino como
enseñanza que les conviene mucho más que México este fuerte económicamente.
El asunto de la relación transita por equilibrios, con todo
y que ellos impongan su liderazgo, nos necesitan como válvula de escape, eso
sin contar que un eventual debilitamiento de nuestro espectro económico les
causa muchos perjuicios.
Cabe resaltar que a diferencia de Perú y los Estados Unidos,
México mantiene un balance comercial deficitario con los demás países miembros
de este acuerdo, situación que ejemplifica que en números globales estamos en
franca desventaja con cuarenta y dos naciones de las cuarenta y cuatro con las
que sostenemos tratados de libre comercio.
Aun así de los tres candidatos a sumarse al grupo, México es
considerado como el que mejor perspectiva y posición tiene, a diferencia de
Canadá por la presión para acordar la reforma a sus programas de administración
de la oferta agrícola.
En el caso de Japón porque se cree no estará preparado para
hacer frente a los intereses de los norteamericanos sobre el acceso a su
mercado automotriz o la liberación de servicios y la agricultura.
Adicionalmente resalta la negativa de las naciones
participantes pero sobre todo de quien se asume como líder, es decir Estados
Unidos, para evitar la anexión de China.
Sobre todo porque se considera que el accionar de este país
transita por experiencias no deseables, no solo por el peligro de la
contaminación que eso puede conllevar, también por la inequidad de las practicas desleales que eso implica.
Los chinos se han negado sistemáticamente a trabajar en
aumentar sus niveles de transparencia y libertad a pesar de las severas
críticas de la comunidad internacional en ese sentido
El TTP se puede considerar como el acuerdo comercial de
siglo XXI, ya que se pretende que sus alcances vayan más lejos que cualquier
otro acuerdo similar anterior, lo que se busca es aumentar los niveles en áreas
como el empleo, el medio ambiente y los derechos de propiedad intelectual, como
antecedentes de una mayor apertura comercial.
Si bien es cierto que la política económica mexicana, ha
sido congruente con sus necesidades de expansión en materia de apertura
comercial y la búsqueda de nuevos mercados, en esta ocasión la miopía
burocrática interfirió con esa intención.
Porque aun suponiendo que finalmente México logre su
integración, al acuerdo que está llamado a convertirse en el más influyente del
mundo, más aun con la crisis europea en plena ebullición, el trámite está
resultando demasiado engorroso cuando no debió haber necesidad para ello.
El asunto con todo y que se pueda resolver, nos remite a la
necesidad imperante de resaltar la importancia de la debida atención del perfil
que se requiere para los cargos públicos.
Esta oportunidad representa un claro ejemplo de lo costosa
que resulta la falta de experiencia pero sobre todo la ineficiencia, porque mas
allá de juicios que señalen responsabilidades individuales, esta la compromiso
colectivo gubernamental.
Independientemente de pertenencias a grupos políticos y las
cercanías personales, lo que hay que ponderar es la capacidad, sobre todo si de
esta depende el desarrollo y resultado de actividades, como en este caso que
son estratégicas para el país.
guillermovazquez991@msn.com
twitter@vazquezhandall