Por: Gonzalo Andrés Muñoz. Ser colombiano en la década de los 80s era llevar colgado encima un estigma en los Estados Unidos. Si ibas a comprar un automóvil, te preguntaban por qué pedías que te dieran un crédito a largo plazo, si a fin de cuentas todos los clientes llegaban con “cash” en bolsas de papel, en el aeropuerto te miraban con desconfianza.




