Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Escritores   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Tecnología   ·   5G   ·   Libros   ·   Novela   ·   Devaluación   ·   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Inflación



El Imperio de la Mentira


Inicio > Ciudadanía
04/04/2011

1088 Visitas



Asistimos al ocaso de la verdad. Basta con revisar los encabezados y las notas en los principales portales informativos, periódicos y noticieros del país para corroborar que la verdad parece una especie en extinción y que la mentira gana espacios día con día dentro del discurso público.


 

Somos testigos del deterioro que sufre la verdad en nuestros tiempos, cuando históricamente la mentira ha sido cuestionada socialmente, al considerársele un defecto, un pecado, una enfermedad e inclusive un delito.  Desafortunadamente, en la actualidad, al parecer, cualquiera puede mentir en público  impunemente, sin el más mínimo atisbo de vergüenza por parte de quien proclama la mentira: se dicen, se gritan a diestra siniestra, falsedades de toda clase.

 

Tan solo con revisar tres casos recientes se pone de manifiesto el grado de penetración que ha tenido este fenómeno en la corteza social, invadiendo prácticamente todos los espacios de nuestra sociedad.  Primero, tenemos el caso de un cardenal de la Iglesia Católica, que sale a mentir descaradamente al acusar de corruptos, sin pruebas y sin reparo alguno de la veracidad de sus dichos, al jefe de Gobierno del Distrito Federal y a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

 

Otro ejemplo es el caso del ejército mexicano, el cual ha sido señalado en dos ocasiones recientes por la Comisión Nacional de Derechos Humanos de falsear sus versiones sobre la forma en que se desarrollaron dos de sus acciones en contra del crimen organizado que tuvieron lamentables consecuencias: la muerte de los niños Almanza en Tamaulipas y la de los estudiantes del Tecnológico de Monterrey.

 

Por último —y aunque sea quizás de menor importancia aunque no menos revelador de hasta qué ámbitos ha llegado la práctica de sostener falsedades públicamente sin ningún atisbo de vergüenza— está el caso del deportista que, después de habérsele comprobado clínicamente un dopaje positivo durante los Juegos Centroamericanos, convoca a una conferencia de prensa para declarar a todo pulmón que es inocente, que reconoce que esa sustancia está presente en su organismo, pero que no tiene la menor idea de cómo llego ahí.

 

Son tres piezas del mosaico gigante de la falsedad en la que se ha convertido la adulterada comunicación existente en los espacios públicos de nuestra sociedad, son piezas que cobran aún mayor relevancia cuando observamos que se refieren a instituciones que históricamente han gozado de los más altos niveles de confianza por parte de la población, como son la milicia y el clero.

 

En este punto de la reflexión quisiera destacar las razones del por qué el imperio de la mentira es algo indeseable en una sociedad, más allá de dogmas religiosos o convencionalismos sociales, la mentira atenta contra uno de los pilares de todo grupo social que es la capacidad para comunicarse efectivamente. 

 

La comunicación existe en esencia para permitir el intercambio de información entre dos entes, por lo que al proporcionar de forma intencional información falaz se desinforma a la contraparte y con ello se pervierte el objeto de la comunicación que es brindarle cohesión al grupo social.

 

Por tanto, el hecho de que con una mayor asiduidad el discurso público se utilice como forma de engaño debería de significarse como uno de los principales retos a los que se enfrenta una sociedad, pues más allá de considerar a la mentira como un hecho anecdótico de la vida pública, se debería de condenar ampliamente su existencia al poner en riesgo la base sobre la que descansa el comportamiento social, que es la confianza en los demás.

 

En este escenario, ni siquiera la mentira se proclama como ganadora del discurso público, pues la verdadera triunfadora es la incertidumbre, al no saber ni qué, ni en quién creer, la suspicacia se apodera de nosotros, convirtiéndonos de pronto en una sociedad enferma, paranoica, que desconfía de todo y de todos, que no tiene verdades a las cuales asirse.

 

De esta forma, no es raro que en muchas ocasiones se nos presenten dos o más versiones de un mismo hecho, es decir, existen muchas verdades para una sola realidad, de las cuales terminamos eligiendo aquella que más se ajuste a los esquemas mentales generados por nuestras filias y nuestras fobias.





Por ello, es que entre muchas otras causas, la mentira es un obstáculo para la construcción de acuerdos en la sociedad, pues a su natural  complejidad le agrega la construcción de visiones deformes de la realidad, las que al confrontarse se constituyen como murallas infranqueables cimentadas en la convicción de estar defendiendo a la verdad de quienes las comparten.





Milenio Hidalgo Diario

http://alonsohuerta.blogspot.com

Twitter @AlonsoHuerta



Etiquetas:   Política

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18424 publicaciones
4672 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora