“Prefiero entender un por qué…a convertirme en el Rey de Persia” Demócrito

Si comprendo…entonces creo.

 

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Demasiadas declaraciones. Exceso de preocupación en los ciudadanos. Incertidumbre sobre el comportamiento de los mercados no ya en los próximos meses, sino en las horas siguientes a cada paso dubitativo que dan los líderes en Bruselas, o a nivel local en España.

 

Si se comprende un problema, la ventaja para el que lo explica (líder político) es enorme si ocurren dos cosas: que el receptor del mensaje (los ciudadanos) perciba que el que emite el mensaje lo hace con transparencia y sinceridad; que los millones de receptores (ciudadanos) crean en la capacidad que sus líderes políticos tienen para resolver dicho problema. El desasosiego en los ciudadanos europeos (griegos, italianos, portugueses, españoles) es que no creen ni en la verdad del mensaje ni en la capacidad de resolución de parte de sus políticos.

 

Esta situación abre una brecha que genera situaciones poco afortunadas de actos violentos (Grecia) y en el mejor de los casos, una multitudinaria manifestación pacífica de ciudadanos mostrando su absoluta disconformidad con los recortes presupuestarios (España).

 

¿Cuánto creen los políticos que los ciudadanos pueden aguantar la situación actual de parálisis en la economía? Si por asomo piensan que con las explicaciones que se están dando -caso Bankia en España que en las últimas semanas, se ha infectado por una llamativa falta de transparencia- van a poder contentar a los “sumisos” ciudadanos, entonces están muy equivocados. Se explica tarde y mal. No se transmite confianza y menos se eliminan las incertidumbres futuras, tanto de los mercados como de los que toman las decisiones en Bruselas.

 

Aún existe un porcentaje de la población europea euro-escéptica (es minoría) que aparentemente está creciendo de manera preocupante. No se fían ni de la UE ni del euro.

 

Cuando en los primeros cursos de economía se explica a los alumnos cuáles son los fundamentos para que una moneda sea un instrumento de pago de aceptación generalizada, siempre se menciona la confianza que la población tiene en dicha moneda.

 

Aunque esto va más allá, porque los ciudadanos creen en una moneda cuando más allá de sus políticos, están las políticas que siempre se vienen haciendo desde gobiernos de diferente signo para mantener el valor de dicha moneda y que siga siendo –caso del dólar estadounidense- un instrumento de pago y también un refugio de inversores.

 

Así, con este espíritu nació el euro, pero hoy día está siendo cuestionado porque se está carcomiendo la base de sostenibilidad del sistema monetario europeo al perderse la confianza tanto en la moneda como en la capacidad de que sus líderes políticos sean capaces de sacar al euro adelante en esta crisis europea, que es especialmente de confianza en el liderazgo europeo.

 

 

UNETE



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