. Pero nadie, por miedo, se atrevía a decir que el rey estaba desnudo.
Hasta que un día un niño, ya se sabe que los infantes y los borrachos no suelen
mentir, lo gritó a los cuatro vientos, momento en el que todos los súbditos
rompieron en una enorme carcajada. Es lo que se suele conocer como la espiral
de silencio. Todos callan hasta que la realidad se impone.
Con Mourinho pasa tres cuartos de lo mismo, aunque mucho me temo que a día de
hoy muchos siguen negando que el rey está desnudo. O quizá para ellos no lo
esté, no se. Nadie, desde luego yo no voy a hacerlo, va a cuestionar que Mou es
un sensacional técnico. Sería absurdo negarlo después de que el portugués haya
triunfado allá por donde ha pasado. Los aficionados de Oporto, Chelsea e Inter
puedan dar fe de ello. Nadie está nueve años sin perder como local siendo un
"paquete". Y no me cabe duda de que antes o después el portugués
acabará levantando un título en el Real Madrid.
Dicho lo cual, me parece que Mourinho también debe ser objeto de crítica cuando
lo hace mal. El sábado lo hizo ante el Sporting de Gijón manteniendo a Lass,
Kedhira y Granero y sustituyendo a éste cuando el equipo necesitaba de otras
variantes. Pero esto también es opinable.
Lo que no acabo de entender es porqué a Mou se le perdona todo, como si no se
equivocara nunca en nada. Hasta el momento, y más allá de los resultados,
Mourinho ha echado la culpa de todo (léase, de ir siempre por detrás de
Barcelona) a los demás. Culpó a Preciado por no ir a buscar la victoria a
Barcelona -a veces la vida pone a cada uno en su sitio y eso ocurrió el
sábado-, al calendario, a los árbitros, a la prensa y hasta al mismísimo Roures
y a sus intereses televisivos.
Nada de críticas al poco fútbol que practica el Real Madrid -el año pasado
llegó a decirse que al Bernabéu no le gustaría que su equipo jugara como el
Barça-, nada de críticas por "matar" a Cristiano Ronaldo en partidos
intrascendentes o ya resueltos -Levante, en copa; Málaga, con 4-0; Atlético con
0-2 en el marcador, etc, etc-, nada de la ausencia de jugadores como Pedro León
sistemáticamente olvidado por muchas bajas que tenga el equipo. Y así,
podríamos seguir con más ejemplos. Sin ir más lejos, el capitán Casillas volvía
a preguntarse tras la derrota del sábado, no es la primera vez que lo hace, por
qué el Real Madrid tira a la basura los primeros 45 minutos de los partidos.
Pero de todo esto Mourinho parece salir indemne.
No cabe duda de que el Madrid tiene una enorme capacidad para regenerarse y
auto ilusionarse, pero no es menos cierto, en mi opinión, que en el Madrid hay
cosas que hasta ahora no se han perdonado y que en la actualidad se pasan por
alto con extrema ligereza. Ahora toca decir que lo importante es la Champions y
que, como dice Mourinho, hace años que el equipo no llega a unos cuartos de
final. Cierto, todo ello.
Pero al portugués no solo se le trajo para ganar la Décima, que también, sino que
se le fichó para hacer frente al Barcelona, y a día de hoy esto no está
ocurriendo. Me atrevería a decir que es casi una utopía en estos momentos. El
equipo blanco ganará la Décima, este año, o al siguiente, o al siguiente. Y
cuando lo haga vendrá otro entrenador distinto a Mourinho al que también se le
exigirá ganar la Champions. Como dice mi amigo Pedro Molina, va en su ADN.
Pero al margen de todo ello, Mourinho insiste hoy mismo: "Cuando jugamos
mal perdemos, otros cuando juegan mal y ganan". De nuevo hay un enemigo,
el árbitro, el Villarato, el calendario ¿que más da?. Cualquier menos Mou.
A Pellegrini se le atizó el pasado año hasta en el cielo de la boca. Ya se que
en algunos casos con razón -Alcorcón y Oyimpique-, pero con él se hizo la mejor
liga de la historia blanca, por mucho que no se quiera reconocer. Sí, salvo
milagro el Madrid ha perdido la liga y quedan ocho jornadas aún por disputarse.
El Barça puede ganarle la liga porque es un equipo más hecho y, en mi opinión,
mejor que el Real Madrid. Pero no puede ganarla con tanta autoridad sin que al
menos alguien diga que el rey está desnudo.
El Madrid empieza a parecerse a Matrix Reloaded por mucho que se quiere vestir
el muñeco. Y es que a veces ganar no es suficiente, sobre todo en este Real Madrid.
Vicente Del Bosque, Heynckes y Capello son ejemplo de ello. Los dos primeros
ganaron la Liga de Campeones y el tercero la liga, pero por uno u otro motivo
salieron del club. El alemán pagó sus malos resultados en liga -les suena de
algo- y a Del Bosque... de eso mejor no hablar. Algunas cosas están cambiando
en el Madrid. Ya veremos si para bien o para mal. Pero a Mou se le empieza a
caer el ropaje. O no.