Entre la amplitud y variedad de principios y normas que alimentan la filosofía oriental, algunas han calado hondo en pueblos enteros, como en el chino, que lloran cuando una nueva criatura viene a este mundo y ríen cuando una persona muere.
Entre la amplitud y variedad de principios y normas que alimentan la filosofía oriental, algunas han calado hondo en pueblos enteros, como en el chino, que lloran cuando una nueva criatura viene a este mundo y ríen cuando una persona muere.
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