Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Escritores   ·   Sociedad   ·   Filosofía   ·   Filosofía Social   ·   Libertad de Pensamiento   ·   Anarquismo   ·   Noam Chomsky   ·   Periodismo   ·   Libros   ·   Lectores



Crisis y decadencia


Inicio > Cultura
03/06/2012

1821 Visitas



CRISIS Y DECADENCIA




Vicente Adelantado Soriano









Últimamente, y no podía ser de otra forma, se habla mucho de la crisis económica. La crisis se ha instalado en nuestras vidas. No es para menos con la cifra de parados que hay, y las pocas soluciones que se van tomando. La crisis económica es equiparable a la crisis en la educación: existen las dos, se habla de ellas, se buscan pactos, se encuentran parches, y no se ataca el problema en su raíz. Quizás porque no se desea, a fin de no perder privilegios, o tal vez porque no leemos a nuestros propios autores, ignorancia propia de este sistema educativo, que se complementa con el político. Aun así, tanto para la economía como para la educación, se buscan remedios, más o menos peregrinos: poner tarimas en las aulas para los profesores, quitar los crucifijos, etc; es decir: hacer como que se hace para no hacer nada. Ojalá el problema fuera la carencia de tarimas. Todos sabemos que no lo es, como sabemos que no va a cambiar nada por quitar o poner un crucifijo de un aula.

Para la crisis económica se buscan igualmente soluciones. Estas pasan, como siempre, por subir los impuestos, non olent; alargar la edad de la jubilación, y disminuir las prestaciones sociales al común de los mortales. Son medidas impopulares para lograr que todo continúe como estaba antes de la crisis. No obstante, si con ello se va a lograr un alivio de esta, bien estaría aplicarlas; pero hay otras situaciones, enquistadas, que, desaparecidas, podrían solucionar parte del gravísimo problema; y que no se atacan, ni, políticamente, es correcto nombrarlas. ¿Lo deberíamos hacer nosotros?

Meditando en estos problemas, se descolgó de la biblioteca, tal vez por casualidad, un excelente libro de Azorín. ¿Y cuál no lo es?. Azorín dice que para entender, para vivir a los clásicos, hay que ver los paisajes que ellos vieron; visitar los pueblos y los mesones por los que se movieron. Y Azorín, allá por 1903, se fue a Villanueva de los Infantes, donde falleció don Francisco de Quevedo. A Azorín le conturba la decadencia de dicho pueblo, como le conturba la decadencia de España. Y hablando de la decadencia del país dice lo siguiente, en 1903:

Y cuando hayamos ensamblado y considerado todos estos motivos de ruina que han convergido sobre este pueblo [acumulación de la tierra en pocas manos e imposibilidad de comprarla, más la falta de agua], como sobre infinidad de tantos otros, todavía habremos de juntar a ellos, como calamidad suprema, otra poderosísima que inaugura la Casa de Austria con Felipe II, y persevera con intensidad hasta estos tiempos. Hablo de la burocracia y del expediente.

En Infantes viven y brujulean, al finalizar el siglo XVI, los siguientes funcionarios políticos y judiciales: el vicario mayor de Montiel, otro vicario, un notario, un alguacil fiscal, un gobernador, un teniente del gobernador, un alguacil mayor, un escribano de gobernación, un alcalde de cárcel, diecisiete regidores, un fiel ejecutor, un depositario general, un mayordomo procurador del Concejo, un escribano de Concejo... El vicario no tiene sueldo fijo, pero cobra el aprovechamiento de los derechos de su judicatura, y para que sean crecidos y suculentos sabrá ingeniárselas sagazmente; el gobernador percibe 200.000 maravedís, y de ellos da 20.000 a su teniente; además el gobernador “tiene, de los maravedís que en nombre de Su Majestad se ejecutan, ciento cincuenta maravedís cuando la cantidad llega a cinco mil maravedís, y no más, aunque pase, y de allí abajo, a real de plata”; y es preciso reconocer que el señor gobernador –ni más ni menos que los gobernadores de ahora en otros órdenes- hallará trazas para que los maravedís ejecutados lleguen siempre, caiga el que caiga, a los cinco mil codiciados.

Falta, para dejar completa la plantilla, consignar que el alcalde de cárcel cobra 12.000 maravedís, que el fiel ejecutor disfruta de un sueldo de 6.000, y que cada regidor –y no olvidemos que son diecisiete- percibe por sus respectivas barbas 600.

Infantes y los pueblos comarcanos son pobres; no tienen agua; no hay en ellos rastro de huerta; no cultivan frutales; la cultura del grano se hace a dos y tres horas. ¿Cómo con esta pobreza pudiera mantenerse tan complicada y costosa máquina administrativa? No es posible; apenas si durante un siglo alienta.”1

Decía don Francisco de Quevedo, que falleció en Villanueva de los Infantes, que “errar es de hombres y ser herrado de bestias o esclavos.”2 Añádese a la cita de don Francisco, la máxima que hemos estado oyendo, durante años, como un sonsonete: “el pueblo que olvida su historia, está obligado a repetirla”. Y parece que es así; parece que hemos olvidado nuestra historia, y que, en consecuencia, la estamos repitiendo.

Azorín, el maestro Azorín, contaba, para sus estudios, con las Relaciones topográficas, mandadas hacer por Felipe II. De dichas Relaciones extrae la información que maneja. Hoy no contamos con nada parecido. Hoy, en una aparente democracia, todo es oscuro, turbio y oculto; nadie presenta cuentas, ni gastos e ingresos. Aun así sabemos que tenemos, en el país, diecisiete autonomías; lo cual supone diecisiete presidentes autonómicos, rodeados, cada uno de ellos, por un buen número de consejeros, cada uno con su coche oficial, más sus asesores y los diputados autonómicos. ¿A cuántos consejeros, consellers, conselleiros, etc., y a cuántos diputados autonómicos estamos soportando? ¿Y cuánto cobra cada uno de ellos al mes? Añádese a ello, que cada ciudad y pueblo cuenta con su ayuntamiento, y sus concejales, que también viven del erario público. Sin olvidar las diputaciones. ¿Y para qué ha servido tanto gobierno autonómico y tanta duplicidad de cargos? Sin duda para convertir al país en un reino de taifas. No hay más que ver los diferentes sistemas educativos de cada comunidad. Estas, además, de sus lenguas han hecho señas de identidad, que no vehículo para estudiar su cultura, cuando la tienen. Y se obliga a todo el mundo a conocerla y a hablarla. ¿Y por qué un senador catalán que va al senado tiene derecho a un traductor del castellano al catalán, absurdo donde los haya, y no lo tiene un médico andaluz que trabaje en Cataluña? ¿Porque es inferior o porque tiene, por ejemplo, la nariz aguileña? ¿Cuánto dinero cuesta la necedad de tener traductores del castellano al catalán, gallego y vasco en el Senado?

Los ejemplos de estos gastos, de este y otros absurdos despilfarros, podrían multiplicarse. No obstante, sobra con lo dicho. Y más con lo apuntado por Azorín, donde ya consta hasta la corrupción de los funcionarios. Hay muchas cosas, pues, que se deberían rectificar, a menos que no queramos repetir la historia. Sí, políticamente no son correctas estas demandas; pero socialmente son necesarias. Lo otro sería lo que resume el maestro en un libro de lectura obligatoria: “Se ha dicho que no es necio el que hace la necedad, sino el que, hecha, no la sabe enmendar”3. Y nuestros políticos no son la panacea de la sabiduría. ¿Tendremos que soportar otra terrible decadencia como la de la España de los Austrias? ¿Con la picaresca incluida? Muchos nos tememos que sí. Ahora bien, para evitarlo, ya se sabe cual es la solución políticamente correcta: pagar más impuestos, trabajar más y tener menos derechos. Hay mucha gente a la que alimentar. Y mucha televisión autonómica, los bardos del poder, que también debemos costear. El Señor nos coja confesados.

1Azorín, Antonio Azorín, Barcelona, 1973. Bruguera libro clásico, ps. 211-212



2Francisco de Quevedo, Los sueños, Madrid, 1996. Cátedra, Letras Hispánicas, p. 171



3Azorín, El político, Madrid, 1968, Espasa-Calpe, Colección Austral, p.24







Etiquetas:   Corrupción   ·   Crisis Económica   ·   Valores

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
17288 publicaciones
4443 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora