Vacaciones



Pues sí, me tomo unas vacaciones. No haré uso del cliché de los locutores de nuestra televisión para decir que son “merecidas vacaciones”. ¿Acaso no lo son todas? Bueno, tal vez no. Pero las mías sí (al final no pude evitar decirlo ¿cierto?). Después de todo un año de trabajo, otras vacaciones apenas disfrutadas, y una primera mitad de 2012 a un ritmo bastante trepidante, claro que me las merezco. Tal vez no disfrute de una playa, tal y como lo hace el de la imagen que acompaña a esta columna, pero, como Él, destierro totalmente en estos días todo lo que me ate al trabajo: nada de correos electrónicos, nada de blogs, nada de Facebook y (aunque lamente decirlo) nada de Reeditor. Claro que extrañaré estas “sanas adicciones”; una montaña de mensajes, notas y noticias me esperarán a la vuelta; pero ya habrá tiempo de, poco a poco y en retrospectiva, enterarnos cómo va el mundo (…solo espero que al regreso, todavía tengamos mundo)

 


Hasta entonces, suerte. Y como diría algún comentarista deportivo: “al regreso estaremos con más”.