Derecho al suicidio

 

. El personaje encarna el hartazgo visceral ante un mundo que se desenmascara y muestra la realidad maligna que ya no disimula. Derecho al ...suicidio "Admitamos que una vindicación así posee algo de sensacionalismo por lo escabroso de la determinación que manifiesta. No lo es tanto mirando este orbe falaz, envidioso, desagradecido. En realidad lo sensacional es este mundo de inmundicia que va mostrando la cara real tras la que se develan las intenciones de un sistema donde solo somos cobayas. El suicidio debería ser ese derecho a decir basta y mandar a la mierda a tantos majaderos del infierno que convierten en imposible vivir bajo las imposiciones egoístas de una minoría. Matarse ha de ser una liberación frente a la manada carroñera de esta organización social conformada de salvajes parásitos y delincuentes excusados tras leyes y mandamientos para esclavizar a los honrados. Matarse debería ser una opción en vez del lento homicidio del alma que se practica con el fin de ser útiles a un grupúsculo de canallas apestosos que deberían estar enterrados para la liberación de quienes los soportan. En vez de matar, matarse incluyendo a este ejército de diablos conchabados en esto que se llama Sistema donde nada es honorable y asoma la basura por encima de esas dignidades inexistentes... nadie parece ser lo que simulan, en realidad aún deberíamos descubrir qué clase de iniquidad los inspira para saber la dimensión real de sus hediondas existencias. Ya no sospechamos; sabemos. Los Derechos Humanos son una patraña para excusar las obligaciones, las imposiciones de unos dementes codiciosos que visten togas, trajes ejecutivos, esgrimen siglas políticas siendo hijos de Satanás que dicen trabajar para el colectivo, cuando son defensores de la exterminación llegado el momento en que los ciudadanos no pueden ofrecer más allá de sus sacrificios. Embargos, persecuciones judiciales en nombre de una Ley pútrida, acoso por deudas en tanto se subsanan las deudas de quienes acosan. Así reorganizar el sistema depredador para dejar en indefensión a los pobres ciudadanos retorcidos sin piedad en sus resistencias morales, sociales, económicas , familiares y personales. Por eso el suicidio debería ser la solución para que se aprovechen, en todo caso, de sus inmundas familias en vez de sacar los hígados a quienes importamos un cojón de mierda. Son tan hijos de rata que pretenden convertir en delito el derecho a elegir  no soportar más sus presencias que hieden a corrupción. Reivindiquemos el suicidio para que estas rémoras no se aprovechen más de la gente honrada. Al fin y al cabo muchos son los que se suicidan con el acuerdo tácito de los medios de comunicación rastreros de silenciar estas tragedias, no sea que cunda la inteligencia determinante y se queden sin elementos a los que explotar. Ya que no puede triturarse a esta escoria de los medios de comunicación, jueces, políticos, aprovechados múltiples del kiosko sindical, literario, económico, periodístico, empresarial, bancario, religioso etc., oportunistas mal nacidos que se encargan de llevarse el pastel sin repartir nada, elijamos la muerte voluntaria para dejarlos con tres palmos de narices, provocar un corte de mangas contra la yugular de estas bestias de la avaricia y mandemos al carajo a estos engendros de Satanás que pretenden nuestras vidas para la explotación infame con las cuentas económicas que sostienen a sus familias de rastreras genéticas. Viva la muerte liberada, la que libra de un día más aguantando a esta inmunda calaña problemática de hienas, buitres y serpientes que viven tan bien a base de la supervivencia al límite de la mayoría. Muerte justificada porque quitándonos de en medio, estos hijos de perra pierden la ocasión de seguir explotando el cuerpo, la mente y las miserias a las que nos abocan. Una vez muertos, escupan la rabia de la impotencia de no poder perseguirnos, riéndonos de sus burdas patrañas legislativas, judiciales y ejecutivas. A ver qué necio juez persigue el delito del suicida que está hasta los cojones de aguantar gentuza tan digna. A la mierda la justicia humana, esa que de ciega tiene el ano de los que se sientan en sus poltronas para dar parcialmente por culo a los demás. Muerte como vida y cuando estos sarnosos  caigan en las garras de la Parca, tengamos el derecho de arrancarles a dentelladas el alma, para recordarles la barbarie de las viles existencias terrenas que brindan al demonio de sus nauseabundas parasitaciones. Quiero el derecho de la muerte y que les den por saco." Por supuesto, el personaje vive hasta que es exprimido por esa explotación in misericorde de la que pretende huir. Como la vida misma. Afortunadamente, la novela reivindica una verdad que implica una gran humildad, sencilla  y consistente, más allá de la destructiva soberbia del poder humano.Siempre queda la magnánima esperanza por encima de la gran farsa social.

UNETE



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