. El punto importante seria saber por
qué un sistema que ha estado vigente mundialmente por mas de 4 siglos ha empezado
a “descomponerse”.
El capitalismo tiene como característica que presenta
ciclos, es decir tiene “altas y “bajas”, y así ha funcionada durante toda su
existencia.
Hoy en dia, la economía mundial se encuentra en una
recesión, algunos otros autores se han atrevido a decir que se encuentra en su
final. Sea verdad o no, lo que es una realidad es que los pobres cada vez son
mas pobres y los ricos cada vez son mas ricos. Y ésa es la gran crítica del
capitalismo. Mientras los ricos acumulan cada vez una mayor cantidad de
capital, los pobres cada vez tienen menos que comer.
El capitalismo es el único orden económico en
toda la historia de la humanidad en contar con la tecnología más avanzada para
producir y además cuenta con la
mayor mano de obra calificada.
Entonces, ¿cuál es el problema del capitalismo?
Es el sistema que más capacidad ha alcanzado en la historia
para producir bienes, pero debido al empobrecimiento social generado por la
explotación económica, debilita progresivamente las posibilidades del mundo
para poder comprar dichos bienes. Sucede periódicamente, por lo
tanto, esa gran cantidad de bienes y servicios producidos no se vende en el
mercado, por lo tanto la ganancia no termina de realizarse y sobreviene la
quiebra de los productores-vendedores.
¿Entonces que sucede? Nos endeudamos.
Familias, empresas grandes y empresas pequeñas, industrias completas e
inclusive naciones de primer mundo, lo hacemos. Grecia es el claro ejemplo de
cómo una nación se puede llegar a endeudar y terminar en la “casi” banca rota o
el quiebre total.
La gente, las empresas y los países entran así en una
espiral de endeudamiento que sólo se resuelve endeudándose más, hasta que un
día nadie puede pagar y los bancos terminan quebrando y arruinando a sus
acreedores. Cuando los bancos quiebran, el crédito se contrae y las empresas no
pueden seguir produciendo, teniendo que mandar al desempleo a la mayoría de los
trabajadores. El desempleo masivo, a su vez, disminuye la capacidad de compra
de la gente y las empresas vendedoras tienen mayores dificultades para colocar
sus mercancías.
Si la gente, las empresas y los países no pueden
seguir comprando bienes, entramos en una crisis de sobreproducción. Las bodegas
se llenan y se congestionan de mercancías, sin que haya compradores, pues la
gente, las empresas y los países no tienen dinero para comprar aunque tengan
necesidad de adquirir tales bienes. Al haber más bienes que compradores o más
oferta que demanda, los precios bajan y los vendedores pierden. A su vez,
los vendedores tampoco podrán comprar otros bienes para seguir produciendo,
pues no habrá a quien seguir vendiendo. Y así sucesivamente hasta que el
sistema económico entra en una recesión o contracción de la producción y la
oferta.
¿Soluciones?
Definitivamente el fin del capitalismo no se encuentra
cerca y ni siquiera a la vuelta de la esquina.
Para que pueda suceder eso, tendría que haber un
sistema que lo sustituyera, y hasta el día de hoy nadie lo ha “inventado”. Y
dejando a un lado las teorías comunistas o socialistas, que dicen que podrían
sustituir al capitalismo, la historia es la prueba más clara de que no
funcionaron y nunca funcionarán.
¿Entonces cuál es la respuesta? REFORMAS. El sistema capitalista
necesita una cantidad enorme de reformas estructurales en todo su concepto. Nuevas
políticas económicas, una nueva regulación en el intercambio de bienes y
servicios; una regulación muy urgente en el sistema financiero. Un nuevo
sistema capitalista que beneficie a todos, que las organizaciones
corporativistas estén más reguladas y mayor transparencia en los procesos. Y de
esa manera, el ciclo económico seguirá su ciclo natural como ha sucedido en
tiempos pasados.
Mientras tanto, como ciudadanos y agentes económicos
tenemos el derecho y la obligación de estar informados de lo que sucede en la
economía, de conocer las necesidades que tiene nuestro país y de tratar de
hacer siempre lo correcto y lo que es justo, tratando de beneficiarnos a todos.
Los cambios y las reformas siempre empiezan por uno mismo.