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Como mencioné en este mismo espacio la semana pasada, creo que se debe tener mucho cuidado con el modo de transmisión del mensaje que se quiere transmitir y más cuando estamos en una coyuntura electoral tan polémica.El movimiento #YoSoy132 es una gran iniciativa que cambiará la manera en que los mexicanos nos relacionamos con los temas de interés social-cultural y pondrá a fraguar los conceptos de democracia, libertad, derecho y responsabilidad. Estas palabras, tan gastadas en aras de alcanzar igualdad pero también gastadas por ser utilizadas como escudo y panfleto partidistas están alcanzando un nuevo nivel que ya hacía falta en nuestra sociedad. Si bien tenemos el derecho a manifestar lo que está mal, tenemos la responsabilidad de hacer algo para cambiar la realidad en algo no diferente, sino mejor.La primera responsabilidad es cumplir con nuestras labores (estudio, trabajo…) lo mejor posible y en estos tiempos electorales, ejercer nuestro derecho al voto. Sería inimaginable que después de las marchas, protestas y consignas hubiera un número elevado de abstencionismo: sería una verdadera derrota para el país ya que diría entre líneas que el sector que tiene más despierto el don del idealismo (los estudiantes) no tienen el valor y la responsabilidad de tomar el futuro de su propio país en sus manos.#YoSoy132 es una gran movimiento, pero al igual que cualquier buena idea o proyecto, si no se tienen claros los fundamentos, las líneas de acción, los límites y ciertos responsables en cada lugar no sólo corremos el riesgo de que el proyecto diverja hacia un punto que no se quería, si no que se transforme en algo que en lugar de ayudar termine siendo excusa para que los grandes dinosaurios (como diría Loret de Mola) amarillos, tricolores y azules busquen ajusticiar después a este sector.En estos tiempos, en México debemos estar más unidos que nunca, podremos diferir en ideales pero nunca debemos olvidar que somos hijos de una misma Nación.Escuché hace poco una frase de Voltaire que me gustó y me permito compartirla con ustedes: “Estaré en contra de lo que digas, pero defenderé con la vida tu derecho a decirlo” Ojalá lleguemos a vivir esta frase todos. No a la intolerancia, viva el diálogo.