Una vez se ha vuelto a comprobar el poder de la mente humana. De no ser verdad que la fe vuelve montañas, no tendrían futuro tantos curanderos, adivinos, ni seguiríamos creyendo en aquellos remedios y supersticiones que carecen de rigor científico y que nos llevan acompañando durante generaciones. Hablamos del “Efecto placebo”.




