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Las consecuencias emocionales de la crisis


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21/05/2012

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En el primer semestre del 2012 los titulares europeos mostraban una misma situación con distintas formulaciones gramaticales: “España entró en recesión”; “Reino unido entró en recesión”; “Holanda entró en una debacle política por el ajuste”; “La calidad de vida en Italia en ajuste. Paralelamente a estos temas macroeconómicos y políticos, meses antes, el New York times había presentado una nota que señalaba el incremento de los suicidios en pequeños y medianos empresarios de Europa ante la debacle de la economía que también había llevado a la debacle en sus vidas. Este fenómeno se instaló públicamente como “la ola de suicidios por la crisis económica”. El impacto emocional también aparece en el aumento de las adicciones, tal como lo señala la investigación de la organización inglesa “Life Works” que trabaja con personas del sector financiero.

El común denominador de estos titulares europeos está relacionado la debacle de muchos sistemas. Sistemas de gran envergadura como la Comunidad Económica, con repercusiones en los países que la integran (en sus sistemas económicos, políticos y sociales), con impacto en sectores económicos y la trasformación en sistemas de menor envergadura: una empresa, un grupo, una familia, las personas individualmente. Los titulares muestran el costado doloroso de una transición hacia un nuevo ciclo de vida, que hasta el momento se presenta incierto, controvertido y frustrante para muchas personas en diferentes instancias de su vida.

Todos los sistemas viven ciclos de vida. Aún los sistemas mecánicos (como las máquinas) tienen ciclos relacionados con el desgaste y deterioro de sus funciones. En el caso particular de los sistemas vivos, los ciclos tienen que ver con transformaciones estructurales para adaptarse a las condiciones de vida del contexto. En el caso de un sistema humano (individual, grupal, institucional) enfrenta muchas transformaciones en su contexto que también transforma sus ciclos internos de vida. En este marco, las situaciones disfuncionales aparecen en los sistemas humanos cuando la estructura llega a un punto límite en su dinámica de interacción frente a las exigencias del contexto y necesita hacer cambios con redefiniciones internas en sus parámetros de vida. Cuando esto es imposible, los aspectos más sensibles de la estructura colapsan y la estabilización de estos aspectos se logra a través de determinas situaciones disfuncionales o síntomas.

Frente a las perturbaciones los sistemas humanos reaccionan tratando de integrar estas nuevas pautas; dándole un significado y un sentido propio (subjetivo) a estas nuevas situaciones. Así, la dinámica de cambio comienza con perturbaciones que trastocan la vida cotidiana de un sistema generando nuevos parámetros de vida que ya no puede integrar fácilmente y por lo tanto necesita revisar su estructura para interactuar más fluidamente con el contexto. Este proceso de integración de las perturbaciones puede llevar a la redefinición de nuevas estructuras para hacer frente a lo nuevo o a la creación de estructuras paralelas para lidiar contra lo nuevo manteniendo la estructura original del sistema sin transformaciones.

Ahora bien, esta secuencia: perturbación → integración → transformación, no suele ser un proceso homogéneo ni lineal. En muchos casos las perturbaciones generan marcas en los sistemas pero no llegan a generar un cambio en sus parámetros de vida porque los sistemas generan estructuras de choques (los síntomas o las disfunciones) que rechazan la transformación. La modalidad de integración de estas perturbaciones, da lugar a nuevas formas de organización en el sistema. Estas nuevas formas de organización pueden ser funcionales: cuando hay transformación de parámetros de vida y reorganización en el sistema. O disfuncionales: cuando el sistema crea estructuras (síntomas) o procesos (comportamientos) paralelos de rechazo sin mayores cambios en la estructura de base.

Por otro lado, hay que contemplar que esta secuencia no conlleva únicamente un signo positivo como resultado del proceso. Esto significa que puede existir transformación pero a través de una disfunción. Es decir, el sistema se organiza (como forma de respuesta) para mantener la interacción pero a costo de síntomas que estabilizan su estructura vulnerable. 

En este proceso, las emociones son un filtro esencial que define la modalidad de significación y sentido. Todos los procesos, aun los más técnicos, aun los más sencillos colapsan por las emociones. ¿Porqué las emociones son tan importantes en la integración y organización del sistema? Los acontecimientos externos se materializan en interpretaciones subjetivas con consecuencias químicas (de respuestas corporales) que se retroalimentan con pensamientos. Esta secuencia se transforma en un círculo creativo o un círculo nocivo que define el signo (positivo o negativo) y la modalidad (funcional o disfuncional) de las respuesta. Lo creativo tiene que ver con la apertura, la búsqueda y el diseño de alternativas de acción. Lo nocivo está marcado por respuestas desde estereotipos y rigidez. Este círculo (creativo o nocivo) se instala a partir de las emociones que establecen los parámetros de respuesta. La dinámica de las respuestas se define en una secuencia que comprende: emoción + pensamiento = sentimientos (percepciones). Esto significa que miramos los hechos cotidianos desde patrones químicos. Esos circuitos químicos se generan por condicionamientos. Esto implica patrones de vida que se repiten en el tiempo y se instalan como hechos naturales.

El proceso de transformación de un sistema no es un proceso de control de emociones y comportamientos; es un proceso de gestión entre los cambios internos y la referencia global de transformación: la imagen que guía los pequeños pasos de cambio. Se puede controlar la ejecución de las intervenciones locales, pero no se puede controlar el resultado de estas intervenciones, porque esto depende del comportamiento del sistema. Transformar no es manipular, ni controlar la dinámica de los sistemas que se pretende cambiar. Esto es una ilusión, mantener la manipulación de la diversidad de actores y variables para controlar el comportamiento global del sistema. Por lo tanto, transformar implica generar condiciones para sostener un propósito en la dinámica de un sistema que todo el tiempo desafía lo nuevo.





Etiquetas:   Desempleo   ·   Crisis Económica   ·   Emociones   ·   Incertidumbre   ·   Síntomas

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