Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Lectores   ·   Escritores   ·   Periodismo   ·   Poesía   ·   Pandemia   ·   Libros   ·   Reseña   ·   Niños   ·   Elecciones   ·   Lectura



¿Ciudadanos del mundo?


Inicio > Política Internacional
19/05/2012

1591 Visitas



Ligada a la propia idea de la globalización, que habría eliminado las diferencias entre las distintas naciones y pueblos que habitan el mundo, se encuentra la famosa expresión «Aldea Global» o «ciudadanía del mundo», concepto que supone la existencia de una serie de núcleos urbanos, de ciudades interconectadas entre sí por encima de cualquier diferencia estatal, a través de los sofisticados medios de transporte actuales o de medios de comunicación electrónicos como los de internet. No sólo el movimiento 15 M, del que se ha cumplido un año recientemente, se postula como movimiento de «ciudadanos del mundo», sino que prestigiosos analistas, tales como Robert Kaplan, ya anunciaron en obras como su Viaje al futuro del Imperio que el concepto clásico de Estados Unidos como nación estaba disolviéndose en cuestiones tan comunes como las líneas aeronáuticas: hoy día es posible volar directamente desde ciudades norteamericanas tan poco conocidas como Omaha o Kansas a ciudades como Pekín o París, sin hacer escala en ciudades como Nueva York, Los Angeles o Washington. La idea de una ciudadanía «global» cobraría fuerza en hechos como estos.










Sin embargo, la idea de una globalización que habría superado las diferencias entre los hombres y los habría subsumido en una ciudadanía «global» es una idea puramente mitológica, una idea aureolar (en palabras de Gustavo Bueno) en tanto que supone una realización futura de ese ideario: según los globalizadores, estaríamos acercándonos a ese momento en que toda la humanidad se habría convertido en un solo bloque, por encima de cualquier diferencia de sexo, raza o religión, tal y como postula la Declaración Universal de los Derechos Humanos.













No es la primera vez que se plantea esa idea de una humanidad unida por encima de los estados, habitando una suerte de ciudad universal: recordemos la famosa Cosmópolis que los estoicos postularon durante el Helenismo, y que implicaba la superación del estrecho margen de las polis o ciudades-estado griegas para identificarse con los grandes imperios herederos de Alejandro Magno y posteriormente con el Imperio Romano como sociedad universal de su tiempo. La famosa Ciudad de Dios de San Agustín era también una sociedad global, pero identificada con la Iglesia Católica y contrapuesta al Imperio Romano y en general a toda sociedad política, que sería desbordada por esa misma iglesia: un estado justo, una ciudad digna de tal nombre ha de ser cristiana por definición.











La realización efectiva de la primera globalización, obra de España y ejercitada en la primera vuelta al mundo realizada por Juan Sebastián Elcano, revolucionó por completo las comunicaciones y la propia concepción del mundo que se tenía en tiempos antiguos y medievales: del ecumene de Ptolomeo que sólo incluía Europa y parte de Asia y África, se pasó a una nueva esfera que contenía a América, Oceanía y los límites definidos de todos los continentes, con las comunicaciones efectivas entre todos ellos y la formación de una red económica global sobre la que se edificó la Revolución Industrial y el mundo globalizado de nuestro presente, una vez caída la Unión Soviética en 1991.

 

Pero el hecho de la caída del comunismo no constituyó ni mucho menos el «Fin de la Historia» que pronosticó Fukuyama, sino la emergencia de nuevas sociedades «globales» como el Islam y su yihad ejemplificada en los atentados del 11 de Septiembre de 2001 o la emergencia de nuevas potencias económicas como China o la India, que ponen en evidencia la incompatibilidad de unas sociedades del bienestar en Europa y Norteamérica, con sociedades donde se pasa verdadera hambre y cuya explosión demográfica ha acabado anegando los países opulentos. Resulta ciertamente ridículo postular, como se ha hecho en Europa estos últimos años, una asignatura denominada «Educación para la Ciudadanía» sin aclarar si esa ciudadanía es ya no española, francesa, alemana o de cualquier otra nacionalidad europea, sino si es ciudadanía china, árabe o iraní. Nadie en su sano juicio podrá hablar de una ciudadanía «global» teniendo en cuenta las diferencias existentes entre ciudadanos que aceptan la Declaración Universal de los Derechos Humanos y ciudadanos como los de los países musulmanes, que se niegan a aceptar esa declaración si antes no pasa por el filtro de la sharia o ley islámica.

 

La propia globalización actual que comanda Estados Unidos no es un proyecto unívoco, sino enfrentado a otros como los que sostienen los países musulmanes que llaman a la yihad o Guerra Santa contra los infieles y el que alimenta China y su idea de una sociedad centrípeta que atraiga hacia sí a toda la economía mundial, ya sea inundando los países desarrollados con sus mercancías o comprando su abundante deuda soberana en tiempos de crisis económica.

 

En todo caso, la idea de una ciudadanía global no deja de ser una fantasía digna de producciones cinematográficas o anuncios publicitarios, pero en ningún caso una realidad en un mundo donde los medios de comunicación «globales» nos muestran las enormes diferencias a todo tipo de escalas entre las distintas sociedades que pueblan nuestro planeta.











Etiquetas:   Política   ·   Relaciones Internacionales   ·   Globalización

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
20410 publicaciones
5089 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora