. Y como dice
atinadamente el Soc. Efraín Mendoza: “Hay cosas que no se notan cuando se
hacen, pero que si no se hicieran se notarían de inmediato” eso fue lo que les
pasó a los consejeros electorales, no hicieron nada bien su tarea.
Por un costo total de 4.1 millones de pesos
pudimos apreciar un ejercicio democrático de muy bajo nivel y de alto descuido
del IFE, y para muestra un botón, basta ver los graves errores de producción, malos encuadres en las cámaras de televisión-por
ejemplo- cuando los candidatos pretendían complementar sus argumentaciones y exhibir
fotografías o datos estadísticos éstas quedaban fuera de cuadro de tal manera
que no pudimos ver lo que el debatiente intentaba exhibir, además de que al no
percatarse los contendientes de su tiempo límite para concluir su participación,
simplemente de manera abrupta se les disminuía en su totalidad el volumen del
micrófono que se le había asignado al candidato en turno quien concluía su
intervención fuera de cámara y sin volumen.
Grotesco.
Y la cereza del pastel, fue la playmate, Julia Orayen, quien con tan
sólo diecinueve segundos que estuvo en la pantalla de televisión, demostró ser
la principal atracción del encuentro, convirtiéndose en Trending Topic,-tema del momento- inclusive hubo quienes sostuvieron
que fue la ganadora del debate al romper record porque con ese tiempo de
exposición en televisión logró que su nombre se mencionara por lo menos mil 478
veces en tuits a nivel nacional. La realidad es que los mexicanos esperábamos
una transmisión a la altura de lo que significa un debate presidencial como
tema que debe tomarse en serio, sobre todo cuando se trata de dar cumplimiento
al la ley de la materia. (COFIPE).
El próximo 10 de junio en la expo Guadalajara
en Jalisco, el árbitro electoral, por ley tendrá una segunda oportunidad para
reivindicar el batidillo que hizo del debate, y para esta segunda ocasión, tal
vez le convenga no preocuparse tanto porque los candidatos se vean “bien” en la
televisión, con suerte y a lo mejor hasta se ahorra los 51 mil pesos que se
pagó por el maquillista de la y los contendientes que finalmente se vieron
igual que siempre.
Más le convendría al organismo, en atención a
los millones de mexicanos que se encuentran en extrema pobreza en nuestro país,
rendirle buenas cuentas a la sociedad mexicana y dejarse de cosas tan insípidas
que en nada abonan a quienes queremos tomar con seriedad el valor de nuestro
voto para emitir una decisión que marcará el rumbo de México en los próximos
años.
El país se encuentra agarrado de alfileres,
vayamos a lo realmente importante.