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Estados Unidos – Rusia hacia una nueva carrera armamentista?


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11/05/2012

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A raíz  de  la decisión tomada por la OTAN de desplegar su escudo antimisiles en Europa en al año 2010, durante la cumbre de la Alianza Atlántica en Lisboa, se prevé que el nuevo Sistema de Defensa Antimisiles (DAM)  mejor conocido como EuroDAM integrará los  nuevos radares y sistemas interceptores del DAM emplazados en Europa con los elementos del DAM estadounidense desplegados en las bases de Ft. Greely, en Alaska, y Vandenberg, en California. Según el plan aprobado, el EuroDAM incluirá bases de misiles interceptores SM-3 en Rumania y Polonia, un radar de alerta temprana en Turquía  y buques de guerra estadounidenses estacionados en el puerto español de Rota, además de radares móviles de alerta temprana emplazados en barcos de la Armada neerlandesa. Como era de esperarse, el  inminente despliegue del escudo antimisiles, con capacidad para interceptar misiles balísticos de largo alcance e intercontinentales eleva a su máximo  nivel las discrepancias  entre  Washington, la OTAN y Moscú.


Como vía de solución negociada del problema en  su momento Rusia propuso crear el  sistema antimisil conjuntamente con la OTAN en el que cada una de las partes se encargaría de la seguridad de un sector del continente. Aunque  la  propuesta  no  fue  acogida, al principio se convino cooperar en las primeras fases del despliegue del escudo antimisiles en Europa. No  obstante este  acuerdo se ha  convertido en papel mojado, debido a que  como  condición para ratificar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas  (START III), firmado con la Federación  de Rusia, en  diciembre de 2010,  el Senado norteamericano elevó a rango de ley la prohibición de transferencia de información sobre defensa de misiles. Las  discrepancias  entre las partes  ponen de relieve la  disputa diplomática vigente sobre la cuestión. Así, para Rusia el emplazamiento del escudo norteamericano  de antimisiles en Europa, implicaría una alteración  del equilibrio de disuasión dentro del continente y luego nivel global,   a  favor  de los  Estados  Unidos y la OTAN, ya que los misiles táctico operativos rusos al caer  en la zona de detección y alcance de los elementos del escudo antimisiles norteamericano que se despliegan en Polonia, Rumania y Turquía,  ponen en peligro la seguridad nacional de Rusia. Más  aun, tal  como está diseñado actualmente, según  afirma el vicepresidente de la Academia de Estudios Geopolíticos de Rusia,  Konstantín Sivkov “el sistema europeo de defensa antimisiles puede ser dirigido exclusivamente contra Rusia, porque simplemente ningún otro misil cae en la zona de alcance de dicho sistema”. Tal apreciación del problema cobra  fuerza, debido  a  que, el argumento que  sostiene que el escudo antimisil europeo, está  dirigido contra Irán, lo cierto  es, que los misiles de ese país, ni  tienen carga nuclear (ni  se le permitirá),  ni están en condiciones de alcanzar el territorio de Europa. Es  mas,  para contrarrestar la amenaza  de alcance de los misiles persas, el Senado norteamericano  acaba  de asignar 1.000 millones de dólares para el sistema de defensa antimisiles de Israel conocido como Cúpula de Hierro. Paralelo  a  ello, en  rechazo  a  la oferta  rusa  de utilizar el rada de Gabalinsk  que este  país  alquila en Azerbaiyán, la OTAN y los Estados Unidos   decidieron desplegar componentes   del escudo antimisiles en Turquía,  a  pesar  de  que no hay diferencia significativa entre el sureste de ese país y Azerbaiyán desde el punto de vista técnico y militar. Con todo, en el caso de que la futura estación esté realmente apuntando contra Irán,  cualquiera de las dos opciones terminaría neutralizando  la amenaza  proveniente de Teherán, por  lo tanto, de ser  así,  que   sentido   que puede tener  la instalación de  componentes del sistema de defensa antimisil, fundamentalmente en países europeos orientales tales como Polonia, la República Checa, Eslovaquia, Rumania y Bulgaria;  que  no  sea exclusivamente  la  intersección  de los misiles  pertenecientes a la Federación  de  Rusia. En  virtud  de la  realidad descrita, Moscú exige no solo  garantías vinculantes de que el escudo antimisiles que se está creando no apuntará a Rusia; sino que  según el experto en Relaciones Internacionales de la Academia de Ciencias de Rusia, Vladímir Evséiev, tales garantías “deberán complementarse con criterios técnico-militares”. Frente a tales exigencias,  la OTAN señala  que   está dispuesta a aprobar una declaración política y refrendar sobre el papel el Acuerdo previo de que Rusia y la OTAN no son enemigos y no emplearán la fuerza el uno contra el otro. De hecho, Bruselas propone refrendar de nuevo los principios del Acta Fundacional sobre las Relaciones, Cooperación y Seguridad Mutuas. Al parecer, el problema tiene en teoría solución, sin embargo, las   causas   de la desconfianza  rusas  se  fundamentan en el hecho de  que  luego  de la desaparición del Pacto  de Varsovia de la  era soviética, occidente decidió mantener  la existencia de la OTAN  a pesar  de que supuestamente no consideraba  a Rusia  como enemigo, sin embargo,  la realidad parece  no  confirmar tal hipótesis. Al 2012, la  OTAN   además de   expandirse por   el antiguo cinturón militar  de  seguridad soviético, constituido por   los países  de Europa central  y del este, entre ellos: Polonia, República Checa, Eslovaquia, Hungría, Bulgaria, Rumania,  Albania, etc;  se  adentró  en las propias entrañas  de la antigua Unión  Soviética  (países  bálticos). En la actualidad, manteniendo  el  ritmo de instalación de la  infraestructura militar de la OTAN  en el antiguo espacio postsoviético, no  debe constituir una sorpresa, la  implementación  del  acuerdo de la cumbre de Lisboa,  referente  a involucrar de  lleno en  la  nueva  fase  del escudo antimisil, a países no miembros de la misma,  tales como Georgia, Azerbaiyán,  Kazajstán, Armenia e incluso  Ucrania.   Viendo  las  cosas  de  esa manera, es  difícil  negar  que las preocupaciones  de la Rusia  de  hoy, no  sean  licitas, cuando  por la geografía de las acciones  de la OTAN ((Europa oriental  y  ahora  Cáucaso y Asia Central) y el  despliegue de  medios terrestres, navales, espaciales y aéreos,  para el  control de los misiles nucleares  rusos;  salta a la vista que lo que  está en la hoja de ruta de  occidente,   es un cerco a los territorios adyacentes a Rusia  y también en el Lejano Oriente, al potencial nuclear chino.

Con un enfoque  diametralmente opuesto,  Madeleine Kridon, asesora del Pentágono, sostiene que el escudo antimisiles en Europa no reúne las condiciones técnicas para interceptar misiles intercontinentales rusos. “No apuntamos contra ellos y nuestros interceptores no tienen la velocidad suficiente para abatirlos”. En  esa misma dirección, el subsecretario general de la OTAN, Alexander Vershbow, señaló que Rusia dispone de un gran número de misiles nucleares que, en caso necesario, pasarán seguramente a través del escudo antimisiles de EEUU.

“El sistema de defensa antimisiles de la OTAN podrá interceptar solo un pequeño número de misiles balísticos relativamente imperfectos, no tendrá potencial para neutralizar las fuerzas rusas de disuasión nuclear”, aseguró Vershbow. Refuta tal opinión, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, Nikolái Makárov, quien sostiene que “con el tiempo es posible el bloqueo de los lanzamientos de todos los misiles intercontinentales tanto desde el territorio ruso, como desde los submarinos en el océano”. Por  lo tanto increpa que “teniendo en cuenta el carácter desestabilizador de la defensa antimisiles, que en particular genera la ilusión …(a la OTAN y   a  Washington), de impunidad de un golpe devastador…(en condiciones de un deterioro de la situación)…, Rusia  contempla la posibilidad de autorizar ataques preventivos para destruir el escudo antimisiles de Estados Unidos desplegado en territorio europeo si ve amenazada su seguridad”. Como colofón, de  acuerdo al  Director del Centro de Análisis de Estrategias y Tecnologías de Rusia, Ruslan Pujov,  el objetivo de todos los programas de la DAM de Estados Unidos es alcanzar una invulnerabilidad absoluta del territorio estadounidense contra cualquier ataque con misiles y por consiguiente nivelar por completo las fuerzas estratégicas de Rusia”.  En este sentido, Pujov calificó de “poco verosímil” una cooperación político-militar y tecnológica entre Rusia y EEUU”  (sobre  el escudo antimisiles, pues  obligaría)…   admitir la posibilidad de una “interacción informática”. Dada   las circunstancias, si no se  logran  compromisos entre las partes  luego  de la próxima cumbre  de la OTAN  a  realizarse en   Chicago los días 18 y 19 de mayo; todo  apunta  a que el mundo se  enfrenta   al fantasma   de una nueva carrera armamentista,   similar a la protagonizada por Moscú y Washington durante la Guerra Fría.

 

Por: Euclides E. Tapia C. Profesor Titular  de Relaciones Internacionales de la Universidad d Panamá



Etiquetas:   OTAN   ·   Conflictos Armados

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