Los BRICs en picada.



El grupo de los BRICS no ha demostrado estar preparado para ejercer el liderazgo y poder de arrastre que se esperaba después de la crisis de 2009. El caso más patético en América Latina es el de Brasil, que se esperaba jalara a los demás países; sin embargo, cuando empezaron a tener déficit comerciales con Perú, Chile o México, cerraron sus mercados otra vez.

 


El estancamiento económico levantó una ola proteccionista que empieza a enrarecer las negociaciones comerciales globales, en el largo plazo todos perderán. No en vano se dedica desde 1971 a promover una economía global en la que todos ganan.

Los gobiernos latinoamericanos han comenzado a incumplir sus compromisos bilaterales y multilaterales y a recordarnos que la integración comercial y económica de las naciones de América Latina no es más que una utopía.

El desencanto viene porque cuando se menciona a los BRICS nos dejamos llevar por las cifras que primordialmente tienen que ver con China y su alto dinamismo y a veces trasladamos ese análisis que se hace a nivel financiero como conjunto de países y quisiéramos ver que el resto se comportara como China y no es así.

Brasil es un país importante, que tiene una muy buena posibilidad, pero dista de ser colocado como motor de la recuperación económica mundial. Al registrar déficit comerciales con otros países, inmediatamente se cerraron y eso habla de la fragilidad que tienen estas economías en esta cultura de competencia.

Brasil fue complaciente cuando tenía superávit, pero cuando una economía se abre hacia el mercado internacional no puede jugar a contentillo. Es parte de los riesgos y del costo ir superando estos vaivenes de los ciclos económicos y fortalecer la competencia para poder resarcirse.

México tiene una oportunidad para posicionarse y no tendría que esperar a que se aprobaran las reformas estructurales. El país puede tomar un papel más preponderante en ciertos sectores y es importante que comience a distinguirse y diversificarse.

Dentro de Latinoamérica los inversionistas están viendo difícil o caro invertir en Brasil y buscan un mercado emergente en la región que pueda ser receptor de sus inversiones, por lo que México podría retomar el nivel de inversiones que tenía.

La facilidad para hacer negocios en México -a diferencia de Brasil o Colombia, por ejemplo- se ha incrementado desde inicios de año porque ha habido estabilidad económica.



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El grupo de los BRICS no ha demostrado estar preparado para ejercer el liderazgo y poder de arrastre que se esperaba después de la crisis de 2009. El caso más patético en América Latina es el de Brasil, que se esperaba jalara a los demás países; sin embargo, cuando empezaron a tener déficit comerciales con Perú, Chile o México, cerraron sus mercados otra vez.

 


El estancamiento económico levantó una ola proteccionista que empieza a enrarecer las negociaciones comerciales globales, en el largo plazo todos perderán. No en vano se dedica desde 1971 a promover una economía global en la que todos ganan.

Los gobiernos latinoamericanos han comenzado a incumplir sus compromisos bilaterales y multilaterales y a recordarnos que la integración comercial y económica de las naciones de América Latina no es más que una utopía.

El desencanto viene porque cuando se menciona a los BRICS nos dejamos llevar por las cifras que primordialmente tienen que ver con China y su alto dinamismo y a veces trasladamos ese análisis que se hace a nivel financiero como conjunto de países y quisiéramos ver que el resto se comportara como China y no es así.

Brasil es un país importante, que tiene una muy buena posibilidad, pero dista de ser colocado como motor de la recuperación económica mundial. Al registrar déficit comerciales con otros países, inmediatamente se cerraron y eso habla de la fragilidad que tienen estas economías en esta cultura de competencia.

Brasil fue complaciente cuando tenía superávit, pero cuando una economía se abre hacia el mercado internacional no puede jugar a contentillo. Es parte de los riesgos y del costo ir superando estos vaivenes de los ciclos económicos y fortalecer la competencia para poder resarcirse.

México tiene una oportunidad para posicionarse y no tendría que esperar a que se aprobaran las reformas estructurales. El país puede tomar un papel más preponderante en ciertos sectores y es importante que comience a distinguirse y diversificarse.

Dentro de Latinoamérica los inversionistas están viendo difícil o caro invertir en Brasil y buscan un mercado emergente en la región que pueda ser receptor de sus inversiones, por lo que México podría retomar el nivel de inversiones que tenía.

La facilidad para hacer negocios en México -a diferencia de Brasil o Colombia, por ejemplo- se ha incrementado desde inicios de año porque ha habido estabilidad económica.



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