El grupo de los BRICS no ha demostrado estar preparado para ejercer el liderazgo y poder de arrastre que se esperaba después de la crisis de 2009. El caso más patético en América Latina es el de Brasil, que se esperaba jalara a los demás países; sin embargo, cuando empezaron a tener déficit comerciales con Perú, Chile o México, cerraron sus mercados otra vez.



