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Fuerte ofensiva contra Peña Nieto en Twitter


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10/05/2012

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Confesiones.


 

En Twitter la red social más dinámica y sin duda democrática, todos los días se despliega un combate de posiciones y por supuesto la campaña por la Presidencia de la República, es una asignatura principal.

En este caso el contraste de perspectivas entre partidarios genera cotidianamente un balance entre las muestras de simpatía y los ataques de los adversarios, en ello nadie gana, a pesar del efecto publicitario todos pierden en alguna medida a raíz de los señalamientos.

La crudeza de las manifestaciones son para muchos de los usuarios, un escape personal de sus propios problemas, para otros una ventana en la que se puede pronunciar libremente opiniones, aun y cuando no exista un parámetro para ello y consecuentemente se caiga en el abuso.

Twitter otorga al participante una sensación de igualdad, una libertad que no se puede conseguir bajo ninguna otra situación y que adicionalmente provoca la sensación de que el individuo es parte de los hechos que se discuten.

Esa falta de auto regulación favorece la intolerancia y el dogmatismo, en si es una herramienta para la polarización en su grado más extremo, por tal razón y siguiendo esa lógica, el Twitter como objeto de campaña política tiene dos facetas.

Una de ellas es la parte informativa que sin duda es muy valiosa, la otra que se relaciona con la pluralidad de las opiniones, es un espacio incontrolable que beneficia a quienes usan la plataforma para manifestar su descontento contra todo.

Para otros tantos en los cuales nos incluimos, es una extraordinaria fuente de información e investigación, pero sobre todo un termómetro del sentir colectivo, en la riqueza precisamente del contraste.

Aun así los temas que se abordan tienen periodos cortos de vida, en un solo día las expresiones cambian constantemente, varían de acuerdo al interés de quien las promueve y las sigue y de alguna manera van de la mano de los acontecimientos más recientes.

Sin embargo llama la atención que el día de ayer en menos de catorce minutos, por el numero tan abultado de menciones, el hashtag #LargatedeTwitterEPN, en contra del candidato del PRI a la Presidencia, se convirtió en trending topic, es decir en uno de los temas más comentados y de mayor interés en esta red social.

Independientemente de que el tono en Twitter normalmente es agresivo en contra de las figuras públicas en general, mas aun las del ámbito político, lo de ayer cobra mayor trascendencia porque se trata de una serie incuantificable de agresiones que rebasan el límite de la cordura, el contenido de las expresiones fue y siguen siendo realmente muy pendencieras.

En esta dinámica la grosería no tiene límite y como lo hemos comentado en innumerables ocasiones, la polarización que alcanza genera una sensación de ruptura, un ambiente de confrontación peligroso.

Cuando la rivalidad trasciende a la competencia para convertirse en una guerra campal tanto como irracional, en la que se pierde el sentido de la crítica objetiva y valida, para dar paso a la agresividad, las ideas y las razones saltan a segundo plano, de lo que se trata es de ofender.

Particularmente desde nuestra opinión esta ofensiva en contra de Peña Nieto se genera, más allá de una estrategia de sus rivales, en el hecho de que un cuantioso grupo de sus seguidores, diariamente con un amplio dejo de altanería y soberbia emiten mensajes cargados de presunción, que naturalmente provoca reacciones.

Muy probablemente la razón de este ataque en particular, que no se desprende de ninguna actitud especifica del candidato digna de crítica, proviene y así se refiere en el trending topic, del ejercicio cotidiano del ejército de robots a su servicio.

Los robots, mejor conocidos en la jerga twittera como bots, son cuentas que no pertenecen a personas, sino que son creadas ex profeso por su equipo encargado de estos temas, para fines publicitarios y de inducción informativa.

Se calcula que la estructura creada por el equipo de campaña del candidato priista, ronda en los veinte mil robots, súmele además a las corrientes emanadas de la estructura partidista y a sus seguidores naturales.

Ninguno de sus rivales tiene a su servicio una maquinaria similar en las redes, en todo caso las muestras de simpatía a su favor provienen de seguidores, lo que provoca una suerte de inequidad en el espectro general de los tuiteros.

Personalmente nos inclinamos a creer que el problema no es cuantitativo sino cualitativo, es decir por el fondo y contenido de los mensajes que esta numerosa fuerza pública, sin omitir decíamos el tono.

El sentido rebasa la cuestión propagandística, es abiertamente intolerante y retador, por ello el tipo de reacción. Esta es una situación que hemos comentado en innumerables ocasiones en este espacio.

De tal suerte que esta agresiva reacción al final cuentas también debe entenderse como resultado de la misma provocación, en el pecado se lleva la penitencia.

Mucho hemos insistido en que el exceso y abuso de los oficiosos seguidores priistas y en este caso de la estructura creada para ello, para mantener un tejido que pretende influir a su favor al menos en esta red social, genera un impacto contrario.

En vez de lograr más adeptos, la presión que produce molesta y mucho a diversos sectores, aleja al indeciso y confunde al volátil, eso sin contar que este tipo de publicidad dirigida a sus propios seguidores, es hasta innecesaria.

Lo es porque si va dirigida a quienes expresamente son sus partidarios, esta no habrá de influir mayormente en ellos, su decisión ya está tomada, sin embargo por su carácter accesible a otras tendencias, se circunscribe como un arma de dos filos.

Situación que llama poderosamente la atención, sobre todo si se reconoce que el mensaje personal de Enrique Peña Nieto, siempre ha sido el de evitar la confrontación innecesaria, todavía ayer declaraba que es imprescindible desechar que la competencia trascienda mas allá del cauce normal.

Su moderación personal no corresponde pues al escenario que estamos observando, pareciera que sus propios seguidores, algunos fanáticos, son incapaces de seguir su ejemplo, que además y de acuerdo a la tradición institucional priista, debería someterse a los que ellos mismos definen como seguir la línea.

Finalmente habría que entender que por sus características el Twitter no es el lugar más adecuado para intentar imponer nada, su naturaleza plural bien puede servir para los efectos publicitarios, siempre y cuando estos se remitan a esa vertiente, porque está más que claro que cuando se desvían hacia el dogmatismo, la situación se vuelve re contraproducente.

 



Etiquetas:   Política   ·   Twitter

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