66.- Reflexión a la
Toma de Posesión. Autor. El predicador económico
.- Reflexión a la
Toma de Posesión. Autor. El predicador económico
La política
mexicana tiene un ritual que era muy respetado pero con el tiempo ha venido
menos. Ceremonia a todo lujo donde la clase política rinde respetos al
seleccionado según sea el resultado de las elecciones. Limpias o sucias no
importa.La toma de posesión
tiene diferentes rangos o niveles y por ahora nos referimos a la más importante
de todas: la toma de posesión presidencial. El más alto honor que un mexicano
puede tener o aspirar según la historia de México y sus sesudos historiadores.
Muchos mexicanos no están interesados más en este acto debemos mencionarlo y
esto ha sido consecuencia del comportamiento deshonesto que han tenido los
presidentes en turno. Por ende la ceremonia ha venido a menos.Un régimen con
características militares, autoritarias deja ver este momento sublime con gran
colorido, signos patrióticos, sonidos agradables de triunfo después de grandes
batallas, desplantes de patriotismo, gestos serios de conducta que solo son
espejismos que adornan el momento que pasa y se olvida en los archivos de la
historia. Es parte de la decadente historia de México.La toma de posesión
es una ceremonia solemne, impecable hasta en la palabra, no admite errores ni
malos gestos, todo debe estar en su lugar y perfectamente acomodado para que a
la vista de un solo personaje todo sea bello, hermoso, envidiable y sobre todo
que sea muy aplaudido. Que haya una multitud de gente.El actor principal
se prende en su pecho por primera vez la bandera nacional que lo hace ver más
grande de lo que es. Una bandera que muchos mexicanos si respetan y porta como
escudo antibalas por aquello de los enojos. Todo el antecedente a este acto ya
queda en el olvido y solo algunos sesudos analistas ven la verdadera tragedia
que se inicia con otro señor al frente pero a la vez es una continuidad de lo
que hizo el anterior al país. Esto nos ha enseñado la historia.El escenario
político es una tribuna especial llamada la más alta del país. Lugar del
discurso lleno de vacíos, hueco pero muy pesado en tiempo, plagado de aplausos
automáticos de breve duración pero de forma intermitente. Dirigido a los que
menos tienen y tendrán en los próximos años. Dichos de gobierno que jamás se
harán. Modelos que no se seguirán, promesas que no se cumplirán si transas que
se harán pero no se mencionaran. Vuelve el negocio para otros y se va para
unos.Tiempos exactos,
medidos, sujetos a ajustes de último momento y muchos civiles moviéndose como
relojes militares, hartos generales mucha tropa, trajes oscuros, corbatas
negras y armas de todo tipo. La bandera nacional se deja pero se aborda el palacio nacional para la salutación. Vaya
ceremonia. Filas y filas de hombres y mujeres que están dentro y fuera del
sistema pero juntos sostienen, a unos se les distingue con breve saludo,
palabra corta, sonrisa amable o mensajes guiados que no se entienden pero sin
tiempo a descifrar. Todo un ritual sexenal ya vivido.Después del saludo
de la prole seleccionada viene la salida al balcón donde la raza algunas ya
pasadas de copas, le gritan al rey imperial: viva el presidente. Al mismo
tiempo en la mayoría de los hogares se reza y pide porque nos vaya mejor que
con el otro carbón que estaba. Esto lo hacemos hincados y sin testigos por amor
al país.