Los venenos del discurso



Así sea que el señor Chávez esté hablando de las bondades de Gaddafi, o de los imaginarios planes de vivienda, o de la incompetencia de algunos de sus atornillados colaboradores, o de lo que sea, siempre pero siempre encuentra excusa para continuar inoculando los venenos propios de su incesante retórica.

.
 

De hecho, lo central de cualquier perorata es la reiteración de esos mensajes tóxicos, porque se trata del fundamento de todo el discurso oficialista. Sin éstos, lo demás perdería el grueso de su cualidad ponzoñosa.

 

El primero de los venenos es el falseamiento de la historia. La magnificación grotesca de los pasivos de la trayectoria democrática y la negación --o abolición, como dijera Manuel Caballero, de sus activos. Y más todavía, este veneno también se le aplica al conjunto del siglo XX y de vez en cuando a toda la historia nacional a partir de 1830.

 

Se busca con ello deformar y destruir la conciencia histórica del venezolano: su sentido de procedencia y pertenencia; y además empaquetar a la llamada "revolución bolivarista" con las orlas de una etapa capital en términos de perspectiva histórica. Y entre los envenenados por esta causa, figuran no pocos voceros críticos del régimen en funciones, acaso inocentes del inmenso favor que le hacen al asumir consignas y expresiones que representan ese falseamiento barbárico.

 

Un segundo veneno está en instigar la confrontación social, o la explotación de las diferencias y resentimientos de una sociedad compleja como la venezolana, con fines de empoderamiento político, pero no de las masas sino del mandamás.

 

El llamado al enfrentamiento entre venezolanos, por razones de clase o hasta por rasgos raciales, es una constante cuyos efectos socio-políticos no se deben subestimar. Y esos son los términos esenciales de la polarización que plantea el señor Chávez: pobres contra ricos, estando los primeros representados por él, y los segundos por sus adversarios.

 

De allí que otro de los venenos sea el chantaje, o más bien el doble chantaje: a los más necesitados les advierte que serían arrasados si por alguna razón --incluyendo la electoral, hubiera un cambio de gobernante, y a los más pudientes también les advierte que la única barrera que los separa del pueblo sediento de justicia y venganza es, precisamente, su permanencia en el poder.

 

Y desde luego que otro veneno activo es la amenaza de la violencia, o el "por las malas", a fin de ablandar las conciencias o acostumbrar los ánimos. Amenazas que se suelen ejecutar discriminada pero enfáticamente para que los díscolos entren por el aro. En el dominio de los medios de comunicación, este veneno ha sido y es utilizado en grandes dosis.

 

Hay más ponzoñas, como la pseudo-ideológica que pretende encumbrar al fidelismo cubano como el gran modelo para Venezuela, o la anti-institucional que aspira a deslegitimar cualquier institución nacional, sea eclesial, político-partidista, gremial, empresarial, estudiantil, etc., que no esté afiliada a la militancia oficial.

 

Más de 12 años de envenenamiento le han hecho un daño inmenso al país, pero no le han doblegado su capacidad de lucha.






Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF


UNETE






  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales