.wordpress.com">Castilla y León. Eso es lo que pasó con
la ambición de algunos políticos de esta tierra: dieron el visto bueno al mal
llamado céntimo sanitario y la gravedad de las consecuencias no ha tardado en
aparecer.
Los ‘sesudos’ asesores del
presidente, Juan Vicente Herrera Campo, pretendían lograr alrededor de 140
millones de euros al año y, dos meses después de implantado ese impuesto, las
pérdidas son abrumadoras: las ventas de combustible han caído casi un 39% desde que el 1 de marzo se implantara en la
Comunidad.
Lo del céntimo sanitario es una
prueba de cómo se hace política en Castilla y León. La desproporcionada ambición
se la van a tener que ‘comer’ con sapos y culebras los fieles de Juan Vicente
Herrera. El gobierno regional pensó que con el nuevo impuesto, a razón de 4,8
céntimos por litro de combustible que se repostara en la Comunidad, iba a ver
saneadas sus maltrechas y peor gestionadas arcas, pero los datos de la primera
semana de mayo dicen que la medida ha tenido un claro efecto nocivo: ha subido
el precio de venta al público de los carburantes y ha castigado a numerosos
sectores como las gasolineras, tiendas, hostelería y otros negocios vinculados
al trasporte.
El céntimo sanitario es un
impuesto indirecto estatal que se creó en el mes de enero de 2002 y que se
cedió a las autonomías, con la excepción de Canarias, Ceuta y Melilla. En Castilla y León no se había hecho uso de
ese impuesto hasta ahora y, recientemente, se ha incluido en el anteproyecto de
ley de Medidas Financieras para 2012. Posiblemente sea una de las más nefastas medidas
adoptadas en la región; precisamente la Comunidad donde mayor es el aumento del
paro, más elevada la pérdida de puestos de trabajo, menor la inversión y donde
más daño y mayor represión se está infringiendo a la educación y a la sanidad.
No hay que dejar pasar otro dato;
en marzo las ventas de carburante bajaron un 42% desde la implantación del
impuesto. ¡Para llevarse las manos a la cabeza! Eso quiere decir que se está
estabilizando el empeoramiento económico del sector y empieza a verse como algo
normal. Otra prueba más de la desidia y mediocridad de los políticos de Castilla y León, incapaces
de comprender que sobran la mitad de ellos pero siguen engordando las nóminas
de la Administración.
Desde el 1 de marzo pasado, tanto
León como Castilla sufren la indignidad de sus dirigentes. ¿Cómo? Pues miren
ustedes: entre la subida de 4,8 céntimos del impuesto por litro más el 18% de
IVA, resulta que pagamos por litro 5,67 céntimos más que en otras autonomías.
Nadie debe sorprenderse que muchos ciudadanos de la Comunidad compremos el combustible
en garrafas de 250 litros pero en otras comunidades limítrofes donde no está
implantada esa patochada de impuesto.
¿Entienden ahora la torpeza de
los dirigentes de Castilla y León? Pues pueden estar seguros que eso no es nada
cuando se conozca el dato de diciembre. Se demostrará que la Junta es -- además
de represora para la ciudadanía de su Comunidad-- el hazmerreír de todo el
territorio nacional. Doy fe.