Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Poesía   ·   Andrés Manuel López Obrador   ·   Libros   ·   Lectores   ·   Lectura   ·   Periodismo   ·   Innovación   ·   Transporte   ·   Derechos Humanos   ·   Escritores



El "amiguito" del Parque


Inicio > Cultura
03/05/2012


1284 Visitas



Siempre nos ha resultado misterioso. No solo por su aspecto: barba y pelo negrísimo que contrastan con el blanco de su piel, la sobriedad en el vestir, la expresión reflexiva, reservada de su rostro; sino, y sobre todo, por esa extraña afinidad por el Parque, que lo transforma en un elemento más del mismo, como los faroles, los bancos, los árboles.


Se ha convertido en una costumbre llegar al parque y buscarlo con la vista; decir alegremente: “allá está nuestro ‘amiguito’ del parque” (como simpáticamente Ella lo ha definido); o aceptar con gesto nostálgico: “no ha venido, qué habrá pasado”. Pero es rara la vez que no acude a su cita particular con el Parque.

Llega cuando los perfiles de las montañas se pierden en la oscuridad, y las luces artificiales roban remedos de sombras a la ciudad. Se adueña de alguno de los bancos (no siempre el mismo) y queda en silencio a la espera (¿de qué?), mientras observa con ojos aburridos cuanto ocurre a su alrededor.

A veces se une a un grupo de personas, jóvenes como él, con pintas no muy diferentes, aunque cada uno con su propia individualidad a flor de piel. Entonces solemos verlo reír, hablar o gesticular, mientras intercambia con sus interlocutores. Es una especie de catarsis que se permite y que suele culminar con la misma celeridad con que se gesta; devolviéndole la severidad habitual de sus gestos, la mirada perdida en quién sabe qué pensamientos.

No pocas noches, desde la seguridad de nuestra distante posición, solemos divagar sobre él. Le inventamos pasados, presente y futuro; lo llamamos friki, deprimido, vago. Quizás le hemos endilgado algún que otro asesinato alevoso; o lo hemos hecho centro de alguna conspiración.

“Vamos a saludarlo”, decimos; o “no nos despedimos de nuestro ‘amiguito’”, jaraneamos. Y es que su presencia eterna en el parque se ha convertido en una especie de juego entre nosotros, una clave, uno de esos símbolos inextricables para aquellos que no forman esta intimidad de dos.

Días atrás, a la salida de un cine cercano al Parque, nos cruzamos con él por el camino. De pronto nuestras miradas se encontraron. Fue apenas un segundo, pero bastó para notar la certeza de lo conocido.

Sus ojos, esta vez tan cercanos, trajeron el recuerdo de otros encuentros similares, opacados por la conversación, la burla, la distancia. No era primera vez que se fijaba en nosotros.

Solo entonces comprendí que también somos centro de la atención ajena. Que tal vez para otros (para nuestro ‘amiguito’) bien pudiéramos ser unos friki, unos vagos, una versión moderna (y muy aplatanada) de Bonnie y Clyde. Que otras personas pueden endilgarnos otros más siniestros objetivos que el simple placer de compartir unos besos bajo la luz de la luna.



Etiquetas:   Santiago de Cuba   ·   Crónica

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
22597 publicaciones
5342 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora