No se avienen la revolución de las comunicaciones electrónicas y los despotismos de vieja y nueva data que imperan en el mundo. Las rebeliones ciudadanas de Túnez y Egipto, y su potencial expansivo hacia otros países de la región, como Sudán, lo están demostrando, una vez más.Recuérdese que a comienzos del 2009, las masivas protestas iraníes en contra del régimen fundamentalista de Ahmanidejad se impulsaron, en gran medida, por Twitter; y las manifestaciones estudiantiles venezolanas del 2007 se coordinaban por mensajería de texto. E igual puede decirse sobre acontecimientos recientes de similar naturaleza en Tailandia o Costa de Marfil.



