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La Firma en Peritaje Grafopsicológico


Inicio > Psicología
30/04/2012


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En el texto queda reflejada la expresión más socio-profesional, la actitud frente al mundo que nos envuelve; en la Firma queda constancia de la parte más personal de nuestro ser.

Es nuestro sello, el reflejo más profundo de nuestra personalidad y todo nuestro potencial de posibilidades.

Firmamos continuamente y casi de forma inconsciente, no nos paramos a pensar, simplemente realizamos un movimiento; una acción en la que depositamos la expresión de nuestro ser, nuestra marca o distintivo. Nos afirmamos en nuestra personalidad ante los demás y ante nosotros mismos.

En la firma manifestamos lo que somos, nuestros valores reales y también los “representados”, es decir, lo que queremos representar y lo que somos en realidad.

Bajo un punto de vista psicológico, mostramos nuestra autoimagen, el concepto que tenemos de nosotros mismos.

Para realizar un examen exhaustivo de la firma, debemos tener en cuenta muchos aspectos, tales como la Forma, el Movimiento de la onda gráfica, la Dirección, la Continuidad, la Rapidez, la Tensión, la Profundidad, el Relieve y muchos otros subaspectos, sobre todo poniendo la firma en comparación con el texto y en relación con él.

Así, una firma muy separada o distanciada del texto indicará poca consistencia e intención con lo escrito, como si nos desvinculáramos del contenido.

Cuando situamos la firma a la izquierda estamos mostrando inseguridad y desconfianza hacía el futuro. Toda desviación de la firma hacia el margen izquierdo nos señala una regresión, un mecanismo de defensa, una forma de “refugiarse” en el pasado, en aquello que dominamos y conocemos.

Hacer la firma a la derecha, por el contrario, significa expansión, autoconfianza, firmeza, proactividad.

La firma centrada y equidistante entre ambos márgenes muestra ambivalencia entre la independencia y el riesgo, dificultades para la autorrealización. Es típica de adolescente o adultos que se hallan en una “mar de dudas”.

La firma también oculta mecanismos de defensa que se manifiestan a través de la Rúbrica, ese dibujo de líneas con que acompañamos a nuestro nombre (firma) y que, a veces, va solo, sin nombre.

Con la rúbrica complicada, recargada, como una maraña de líneas y ondas, nos estamos auto-protegiendo; los mecanismos de defensa que el sujeto pone en marcha, por exagerados, lo hace incapaz de ir por la “vía directa”. Evita, escapa, esconde o disimula.

La firma también puede delatar un complejo (Edipo) no liquidado en algunos hombres, cuando omiten o minimizan el apellido del padre pero destacan el de la madre. El que firma solo con su nombre, siendo ésta la palabra con mayor contenido emocional, está necesitando y pidiendo un trato más familiar, más cercano; en contraposición con el que solo pone el primer apellido para dar más importancia a su rol social-profesional.

La persona que no se gusta a sí misma tiende a tacharse la firma con la rúbrica, como forma de anularse.

El megalómano exagera los trazos iniciales o toda la firma, haciéndola desproporcionada, de modo que si pudiera ocuparía toda la página.

La persona muy meticulosa que incluso puede llegar a ser obsesiva, cuidará el detalle en cada rasgo dibujado o escrito hasta el punto de corregir su propia firma.

En las firmas donde predomina el aspecto Forma,  con letras bien estructuradas, existe el deseo, impulso o necesidad de preservar la categoría social y todo aquello que tiene que ver con el respeto, la aprobación, la autoridad, la posición económica y profesional. La persona que firma así da mucho valor a las apariencias exteriores y su conducta sigue patrones convencionales que su función social y ambiente le exigen. Estos patrones podrán ser educacionales, religiosos, estéticos, científicos o de cualquier otro orden, en los que tenderá a apoyarse.

El predominio del Movimiento, sobre la Forma, estará indicando a una persona segura de sí misma, con madurez de pensamiento, con capacidad de improvisación para reaccionar ante las diversas situaciones de la vida. La persona que así firma no se siente cómoda ante los “semáforos sociales” e intentará saltarse los convencionalismos y limitaciones que cortan su libertad de acción y expresión. La tendencia al movimiento se observa en aquellas firman que, aunque sus letras y rasgos no estén muy configuradas, parecen que andan solas.

Las firmas de Dimensión excesiva, altas y extensas, son demostrativas de exhibicionismo, propia de quién tiene “aires de grandeza”; del megalómano o histriónico; de quién necesita ostentar poder y lo manifiesta.

Si estas firmas de gran extensión se realizan, además, sin Presión, sin fuerza, se está reflejando a la persona exaltada, al que lanza fuegos artificiales que se apagan tan pronto como prendieron. Se trata de una personalidad sin consistencia cuya brillantez dura poco.

Cuando la firma se dibuja en línea descendente está mostrando la impotencia, la inseguridad e incluso puede estar anunciando depresión y un negativo estado del ánimo. Algo en la persona está derrumbándose.

Cuando la firma asciende denota entusiasmo, espíritu de superación y energía para vencer obstáculos.

Una firma que guarda una línea horizontal, en la que las letras descansan sobre una misma base lineal, refleja un estado de madurez y estabilidad.

También es importante tener en cuenta la Progresión y la Cohesión de los movimientos, a la hora de analizar la firma, ya que esta representa la autoimagen y estos aspectos hablan de pasiones, deseos y necesidades, impulsos y aspiraciones íntimas. Si la firma presenta cortes e interrupciones en el movimiento y la continuidad nos está indicando algún tipo de interrupción en la relación existente entre pensamiento, el deseo y la acción.

La tendencia a hacer un punto tras la firma o rúbrica nos desvela el carácter de desconfianza ante el porvenir, la prudencia; pero también las ganas de acabar con algo rápidamente. La impaciencia.

Los Ángulos en Grafopsicología siempre indican malestar, un desagrado, un “no estar a gusto” con algo; es esa punta, ese pincho que molesta; luego, la rúbrica que dibuja ángulos a la derecha revela mecanismos de defensa de la intrusión de los otros, desconfianza y malestar por los que nos rodean. Si los ángulos se forman a la izquierda, lo que “pincha”, desagrada o por lo que sentimos cierta agresividad es hacía la zona de origen, los progenitores, el uno mismo respecto al pasado.

Las rúbricas dibujando Círculos y ondas nos revela a la persona que habla mucho y trabaja poco, el individuo fatuo, charlatán y falaz.

Algunas firmas con rúbrica adoptan la forma de una “boca de lobo”, en forma de “C”; esto indica la capacidad comercial de la persona, la tenacidad, la reserva y la astucia.

Son todos estos y muchos otros rasgos y aspectos gráficos los reflejados en la firma o rúbrica los que son analizados por el grafoanalísta, de manera concienzuda y tras un exhaustivo examen estadístico antes de poder determinar el resultado del estudio grafológico.



Etiquetas:   Grafología

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