. Y es que, la escritura revela nuestra personalidad de manera amplia y
sin engaños.
Hay personas que creen que pueden variar o desfigurar
o disfrazar su escritura pero esa circunstancia también se desvela a lo largo
del análisis grafológico.
Al final lo que queda, es la persona tal como es.
Cierto es que existen baterías de tests eficaces
y de donde puede extraerse mucha información pero también es cierto que resulta
más caro para la empresa que las utiliza y, por otra parte, el “entrenamiento”
en respuestas atests con que, a veces, se presentan los
candidatos hace más difícil la labor.
Sin embargo, un simple manuscrito nos da información
sobre el carácter y el temperamento de los candidatos, así como nos muestra su
personalidad y datos relacionados con la honestidad, fuerza de voluntad,
constancia, la energía, los intereses y tendencias, la capacidad de trabajo en
equipo, los valores, la ética y, sobre todo y muy importante: si esa persona va
a desarrollar correctamente su labor dentro de la empresa, como trabajador y
como persona.
Con lo que ambos ganan; por un lado, la empresa,
porque tiene a la persona adecuada realizando la tarea encomendada y necesaria
e interaccionando adecuadamente con su entorno y, por otro lado, el candidato,
la persona, que se siente bien realizando unas tareas que le son propias y le
proporciona un adecuado y gratificante desarrollo y crecimiento personal.
Las empresas no solo se preocupan de contratar a un
buen profesional sino también saber qué tipo de persona es el candidato. El
grafoanálisis detecta patologías y desequilibrios.
No obstante, a menudo no es suficiente un análisis
grafológico; es imprescindible una entrevista personal y una buena comprobación
de las referencias profesionales.
En algunos anuncios de trabajo se pide contestación
enviando, además del C.V., una carta manuscrita y firmada. Si es así, es
evidente que un grafólogo va a intervenir en el proceso de Selección.
En este caso, el grafólogo recibirá un buen número de
cartas con las que hará 3 montones o grupos; en el “A” pondrá los textos con
una escritura más armónica o simplemente los más normales en los que la grafía
no denota una personalidad antisocial o susceptible de sufrir alguna patología.
Las empresas buscan personas emocionalmente
equilibradas y que no sean conflictivas.
En el grupo “B” se pondrán los textos también
aceptables pero con reservas por adolecer de alguna condición significativa
para la función a desempeñar, como por ejemplo que un introvertido se presente
para cubrir un puesto de comercial.
En el tercer grupo, “C”, se pondrán los perfiles no
aceptables por observar alguna descompensación importante; grafismos
desordenados, sucios, desproporcionados, con artificiosidad, líneas muy
torcidas y espacios o muy reducidos o muy extensos y, en definitiva que denoten
una dificultad de adaptación.
Después se analizará cada escrito, uno a uno, llevando
a cabo un examen exhaustivo.
Para cubrir un puesto como contable, el grafólogo,
observará sus números; éstos deberán ser perfilados, estructurados y muy
claros. Para ese puesto se requiere ser honesto y poseer un alto nivel de
responsabilidad.
Un administrativo debe ser adaptable y no mostrar en
su grafía signos de pereza, desorganización, agresividad e inflexibilidad.
En un vendedor, habrá que buscar cualidades
varias, sobre todo teniendo en cuenta el producto que vende. Con mucha
probabilidad hará falta que tenga mucha “labia”, incluso que sea algo
descarado, que tenga “empuje” y carácter y, sobre todo, que le guste el
contacto con la gente, sociable y extrovertido.
En otros casos, sus cualidades deberán ser más
introspectivas, ser más sutil.
Para algunos puestos se buscará a la persona
reflexiva, con capacidad de análisis; para otros, aquella que sea capaz de
“meterse a la gente en el bolsillo” con su encanto natural o simpatía.
Para trabajar con niños, personas mayores y más si
éstos tienen algún tipo de “debilidad” o minusvalía física o psíquica, se
necesitará a una persona emocionalmente muy equilibrada, con empatía, paciencia
y fortaleza de carácter y habilidades para saber resolver un problema en la
marcha.
No todas las personas poseen las mismas cualidades ni
posibilidades de desempeñar de la misma manera la misma tarea.
Sería un suplicio para la persona muy activa, vital,
lanzada, sociable y extrovertida, colocarle en un departamento de archivos,
contable o en un laboratorio. Y, qué decir de aquella persona analítica,
reflexiva, tímida o introvertida, ponerle en un puesto de recepción o de cara
al público.
Eso es lo que intenta la herramienta grafológica en
Selección de Personal. Colocar a cada persona en el puesto adecuado.
Se aconseja a quienes tengan que contestar a una
oferta de empleo con una carta o C.V. manuscrito que no se preocupe de hacer
una caligrafía “bonita”, eso provocará que escriba más despacio y su ritmo será
deficiente. Debería escribir de la forma más natural y espontánea posible, ser
uno mismo.