
. La grafología patológica ha avanzado mucho pero aún sigue pendiente de estadísticas, por lo que debe procederse con cuidado en lo que se refiere a los síntomas de enfermedad.
No obstante, la grafología puede expresar tendencias, que no diagnósticos. Existen muchos signos gráficos que pueden estar anunciando una tendencia a padecer un tipo determinado de enfermedad, signos de anormalidad en la escritura tales como temblores, torsiones, sacudidas, congestiones, empastados, pérdidas súbitas de relieve, brisados y suciedad del trazado. Así mismo, líneas exageradamente descendentes o ascendentes y desproporciones exageradas en diferentes partes que forman una letra o palabra. También, puede pensarse en enfermedad según sea la distribución del texto y de los blancos, especialmente en los márgenes (pérdida del sentido de la orientación en el espacio). En reglas generales, los trastornos de la cabeza, bronquios, laringe y espalda pueden observarse en la zona Superior de la escritura. En la zona Media, encontramos tendencias de posible anormalidad en el corazón y los pulmones. La zona Inferior se correlaciona con posibles trastornos en el hígado, intestinos, vejiga y piernas. La zona Inicial, con anomalías en brazos y hombro. La zona Final está relacionada con trastornos tales como la inquietud, los temores, dudas, preocupaciones y efectos psicofisiológicos. Los puntos y acentos (zona superior) traducen problemas de memoria, atención e imaginación. Así como delirios y alucinaciones. Los rasgos gráficos también revelan desequilibrios psíquicos. El grafólogo que también es psicólogo puede establecer, con más acierto y perícia, conexiones y lazos de unión entre determinados rasgos del trazo y ciertos tipos de desequilibrios o trastornos psicológicos.. Los signos gráficos que revelan este tipo de desequilibrio o trastorno psicológico son los siguientes: Grandes movimientos de pluma, desproporciones y complicaciones extravagantes. Mayúsculas muy altas. Escritura muy inclinada y desigual. Ornamentación extraña sobre las letras. Repetición sistemática de letras y palabras, a veces de líneas o de frases, es decir, escritura estereotipada. Temblores en forma de sacudidas violentas y brisados. Incoherencia en la distribución del texto y de los espacios. Escrituras discordantes. Así mismo, el uso indiscriminado y exagerado de guiones, interrogaciones, puntos suspensivos y demás signos de admiración; “s” y “r” minúsculas mucho más grandes que las otras letras. El empleo de mayúsculas en lugar de minúsculas y algunas formas en las hampas de las letras también pueden denotar trastornos de tipo psíquico.