. Traducido
al cristiano entendible es algo así como “ir
de trasero y cuesta arriba”. El modelo autonómico de España no es creíble
en ningún sitio; de ahí que no entendamos la matraca que estos días está dando
el presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera Campo, con las
autonomías y la insensatez de defender el Estado de las mismas como algo
necesario e imprescindible para mantener el Estado de Bienestar. Jamás escuché mayores
estupideces ni leí barbaridades más
insanas e interesadas que las que está aventando estos días Herrera Campo.
Al presidente de Castilla y León solo
le ha faltado insultarnos a quienes pensamos que las comunidades autónomas ya
han hecho bastante daño. Herrera quiere convencernos a toda costa de que los
gobiernos regionales no son quienes tienen la mayor cuota de responsabilidad en
la crisis económica actual. No sé si tienen la mayor cuota pero sí sé que tienen,
sin duda, una cuota importante, junto con los gobiernos de Rodríguez Zapatero y
la aquiescencia de los sindicatos obreros. De ahí que no podamos admitir a
nuestro presidente autonómico su paso al contraataque frente a quienes le
decimos a diario que se equivoca y que está rodeado por mediocres asesores e
interesados amigos, desde el punto de vista económico.
Con todo el respeto del mundo, me
gustaría recomendar a Herrera Campo que estudiara con detenimiento el motivo
por el que la Agencia de Calificación, Standard & Poor's (S&P), ha
rebajado en dos escalones el rating de España. Sí, señor Herrera, estamos en la
segunda división económica. Antes estábamos en A/A-1 y ahora hemos descendido al
grupo tercero de la segunda división: BBB+/A-2. Y con muy pocas posibilidades
de ascender. ¿Por qué? Pues porque cada vez son mayores los riesgos en lo que
se refiere a nuestro crecimiento económico y la ejecución presupuestaria
española es una mera falacia. Nos vamos al pozo, no solo por la herencia
recibida sino por la mala gestión del actual Gobierno de la derecha. La realidad
crediticia de nuestro país es “cero patatero”. ¿O debo decir “cero Zapatero”?
Los actuales apuntes para los presupuestos
nacionales son un claro deterioro para la Nación, tanto para la economía como
para la ciudadanía. La desviación del déficit, situado en el 8,5% del PIB, está
haciendo más daño que un nublado de verano. El ocultamiento de ese 2,5% por
parte de la ministra –Elenita Salgado, en connivencia con Pérez Rubalcaba- es
para cogerles por la pechera, tirarlos de las orejas y llevarlos a puntapiés
hasta los mojones de la política, por no decir a otro sitio menos agradable y oscuro.
Si alguien pensaba que podríamos
reducir el déficit, que se siente a esperar. Con la situación actual de nuestro
entorno financiero y económico el hoyo se nos presenta demasiado profundo como
para soñar despiertos. S&P achaca la imposibilidad de rebajar el déficit al
retraso del presupuesto nacional y al excesivo retraso del correspondiente a
las comunidades autónomas. La capacidad de los gobiernos se queda en nada
cuando se efectúa un presupuesto de tan corta reducción ¿Culpa? Pues miren
ustedes: la ineficacia y dejadez socialista, por un lado, y la desorientación
del actual Gobierno, por otro.
Según S&P, las comunidades autónomas
son las responsables de las "desviaciones
presupuestarias" detectadas en 2011. De ahí que se imponga la necesidad urgente de
controlar a esas y, si fuera posible, reformar la Constitución española para
acabar con un Estado de taifas que supone un claro lastre y un deterioro del
futuro.
Esas comunidades no han
demostrado nunca su voluntad de forzar el cumplimiento de sus objetivos
presupuestarios. A pesar de las barbaridades que va predicando Herrera Campo
por los foros políticos –tanto nacionales como internacionales— éste es el
momento de ‘coger la piqueta’ e
iniciar el acoso y derribo de las autonomías, en un intento de revisar la
estructuración del Estado y así poder mantener lo poco que nos va quedando del
Estado del Bienestar.
Nadie debe llevarse las manos a
la cabeza cuando escuche que servicios básicos como la Sanidad, la Educación,
la Justicia y la Dependencia deben devolverse al Estado central. Las comunidades
autónomas son expertas en el maltrato y el mal aprovechamiento de tales
servicios básicos. Lo hemos comprobado y lo seguimos viendo a diario. Doy fe.