. Si bien no hay que pretender ser el más grande orador
público del mundo, lo que si hay que hacer es controlar el nerviosismo y
preparar con suficiente tiempo cada presentación que vaya a hacer.
1. Manténgase
fiel a usted mismo.
La vida es demasiado corta como para actuar como
otra persona y la imperfección hace parte del ser humano. Para hacerse respetar
de su audiencia, lo primero que debe hacer es ser lo suficientemente humilde
como para actuar como lo haría con cualquier otra persona. Esta estrategia toma
peso cuando al hablar o promover algún producto con el que no se siente cómodo
termina improvisando y flaqueando ante las dudas de su auditorio.
2. Sea
breve.
Si pregunta, casi todo el mundo le dirá que
siempre es mejor un discurso corto y conciso que uno largo y recargado. Diga la
idea, compleméntela con su punto de vista y siga adelante.
Este consejo también lo hará olvidar de si se pasa
de los tiempos designados para su charla. Así tampoco atrasará la agenda de su
público y de los demás oradores.
3. Simplemente
cuente una historia.
Independientemente si sabe o no de lo que va a
hablar, entonces siempre es buena idea contar una historia. Las razones son
simples. Uno, las historias se quedan en la mente de las personas por años mientras
que los puntos principales de una presentación los olvidan una hora más tarde.
Dos, se supone que usted cuenta una historia, no
la memoriza. Cuando relata una historia, no tiene que preocuparse por olvidar
una palabra o no recordar cada frase. Y tres, las personas asocian su propia
vida con las historias, por lo tanto lo que usted dice puede estar tocando a
cada persona de una manera diferente.
4. Elija un
tema que en realidad le entusiasme.
Decir NO a un discurso sobre algún tema que no le guste
es tan buena opción como decir SI a la oportunidad perfecta. Póngase en una
posición para tener éxito y centre sus esfuerzos en eventos y lugares que
coincidan con sus habilidades y pasiones.
5. El
público quiere que tenga éxito.
¿Quién no quiere escuchar un gran discurso o una
historia para recordar durante años? La gente a la que usted le está hablando,
está lista a escuchar historias que le sirvan para su vida y su trabajo. Ellos
quieren que usted sea lo mejor que les pasó durante todo el día.
6. Lo peor
que puede ocurrir...realmente no es tan malo.
A veces sólo tiene que tomar una respiración
profunda y dar un paso atrás por un momento. Si realmente es honesto con usted
mismo, se dará cuenta lo insignificante que es su miedo.
Lo peor que puede ocurrir es salir abucheado del
escenario. Pero, ¿esto qué tan grave es? En realidad no mucho, puede durar dos
o tres días aburrido, pero más adelante le gustará haber aprendido de algo de
eso, además que tendrá una historia que contar.
7. No se
tome tan en serio las críticas.
Una de las razones por las cuales da miedo hablar
en público, es que se busca la aprobación durante el discurso. Siempre se busca
el logro a ser observado y apreciado, que los esfuerzos sean reconocidos. No
hay nada de malo en eso, pero hay que recordar que las opiniones se deben
mantener en perspectiva y si tenerlas en cuenta pero no tomarlas tan enserio.
Prepare su discurso con tiempo suficiente y
entréguelo a su público. Algunos los disfrutarán, otros no. Al final, siempre
habrá otro discurso para dar. Castigarse por la crítica, claramente no lo va a
ayudar a avanzar.