Rajoy no se quiere quemar con Eta. Esa es la sensación generalizada ante el incomprensible silencio del líder del PP, y probable futuro presidente de España, sobre las actas que revelan todo el proceso negociador del Gobierno con los terroristas. Sorprende que se hayan conocido ahora, tres años después de la detención de Thierry, el número uno de la banda, imposible creer que no haya habido ninguna filtración en todo este tiempo que no haya sido convenientemente neutralizada por el Gobierno. Pero a Rajoy le llega ahora, a dos meses de las municipales, a un año de las generales, y el líder calla, echa a sus secuaces a la caza del ministro de Interior, ahora que Zapatero está acabado y hay que poner fin a las aspiraciones de Rubalcaba.



