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BIEN SER...BIEN ESTAR.


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20/04/2012

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BIEN SER---BIEN ESTAR.


ADIOS PEPE.

Cecy Valerio.

“ El Dios en el que yo creo no nos manda los problemas, sino la fuerza ´para sobrellevarlos”. Harold S. Kushner.

Es difícil plasmar en palabras los sentimientos, el recuerdo, la nostalgia, el dolor,  que habitan en nuestros corazones cuando un ser querido se ha ido. Resumir lo que Pepe significó en esta vida para muchas personas, principalmente para su mamá, esposa e hijas, para sus hermanos, alumnos y amigos,  no es tarea fácil, aunque estoy segura que todos coincidimos en que nos deja un hermoso recuerdo.

Sus pequeñas hijas, Maleny y Ximena, -mis ahijadas-, sufren en este momento la pérdida de su papá amoroso, dispuesto, alegre y responsable. No entienden por qué alguien tan bueno se tuvo que ir, alguien a quien ellas necesitaban mucho. Sólo saben que Dios así  lo dispuso y que estará con El en el cielo. Lo vieron  en su enfermedad de cáncer, pero en ningún momento perdieron la esperanza de que se aliviaría pronto.

Lo recordarán con un buen padre que supo darles cariño, tiempo, amor y educación. Que sembró en ellas el valor de la responsabilidad hacia los estudios,  el respeto a sus semejantes, el gusto por los libros,  el sentido de la vida en cada pequeño detalle, que les inculcó  una fe inquebrantable en Jesús y una sencillez extraordinaria para vivir la vida con entusiasmo y capacidad de asombro. Un padre que les habló con ternura y firmeza, con dulzura e inteligencia.

Mi concuña Malena, su esposa,  perdió  a quien ella había elegido para compartir su vida. No me atrevo a hurgar en su alma y decir lo que siente,  sólo nos queda acompañarla, abrazarla, secar sus lágrimas y orar por ella y por sus hijas. Por lo que vimos en nuestra convivencia familiar, Pepe fue un esposo ejemplar para quien Male era lo primero, lo más importante, lo más grande que él tenía. Era su gran amor.

Para señora Coco es el segundo hijo que pierde y dicen que no hay dolor más grande que el de una madre a quien se le muere un hijo. Nadie quisiéramos saber de ese dolor. Sólo nuestra Madre María Santísima conoce ese sufrimiento y ha de darle el consuelo que necesita. Ella tendrá a Pepe siempre en su corazón como un buen hijo, cariñoso, atento,  “preocupón”, que siempre manifestó un gran admiración y cariño por ella.

Los Vega son una familia muy unida. Yo he aprendido mucho de ellos. Sus hermanos, Juan, Katy, Wintilo (mi esposo), Nora, Marus y karla,  al tiempo que lloran por su partida, también evocan momentos inolvidables de toda una vida compartida, desde que eran niños, hasta el viaje que hicieron juntos en noviembre pasado a Ensenada .  Pepillo era el hermano que los hacía reír, les contaba chistes, narraba anécdotas, ponía sobrenombres, les daba consejos. En la familia era un eslabón importante de esa unión que menciono.  Eslabón que sustituirán con la fe, la fortaleza y el recuerdo alegre de Pepe.

Sus sobrinos tenían un tío que siempre tenía tiempo para una “cascarita”, para platicar de sus cosas de jóvenes, para vacilarlos y contarles chistes. Era una persona que sabía escuchar a los chicos.  Rico, Jake, Juan Luis, Win y Rodry lo extrañarán mucho. Gaby, Cecy, Ivonne, Iraís y Karla, sentirán la ausencia de un tío consentidor y comprensivo.

Sus alumnos han asistido en grupos a la funeraria. En su tristeza se ve el aprecio que le tenían. Era para ellos el profe Wintilo, una persona que, más allá de compartir sus conocimientos y fomentar el amor al estudio, -principalmente de las Ciencias-, fue un maestro que supo comprender a los jóvenes, encausarlos, animarlos, bien-aconsejarlos  y acompañarlos. Su labor de maestro no era en sí un  trabajo, sino una vocación, un llamado, un apostolado que ejerció con amor, entrega, conocimiento y responsabilidad.  

Amigos, familiares y conocidos lo recordaremos como un gran ser humano, que se preocupó por su crecimiento espiritual, que admiró la vida en su diario devenir, que nos hizo reír (eso es un gran regalo). Lo visitamos en su casa el pasado Viernes Santo. Recuero que nos dijo que él había descubierto a Dios en todas partes, en todas las personas, en su corazón y en su enfermedad. Descanse en Paz Pepe.

 

 

 



Etiquetas:   Comunicación

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