Expropiacion petrolera, historias de heroes y villanos
Confesiones.
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La diferencia del contexto, las
características y los objetivos que se observan en la expropiación petrolera
que realizo el Presidente Lázaro Cárdenas en México, hace setenta y cuatro
años, a la que recientemente ejecuto Cristina Fernández mandataria argentina,
son abismales, no pueden ser mas diferentes una de la otra, Cárdenas se
transformo en un héroe nacional, Cristina Fernández se convierte en una villana
internacional.
La expropiación de Cárdenas estuvo
motivada en principio por un conflicto de corte laboral, adicionalmente al
argumento de que la explotación de crudo no le producía ningún beneficio a la
nación, de tal suerte que la medida, tenía por supuesto un enorme sentido tanto
nacionalista como practico.
Cárdenas entendió que el asunto de la
expropiación tenía que ver con la soberanía, Cristina Fernández en cambio, no
ofrece un solo argumento de peso, viola acuerdos internacionales y el marco
legal, independientemente de los efectos que esto habrá de causarle a su país.
Desde la expropiación cardenista, la
propiedad del estado en materia petrolera transformo radicalmente las finanzas
nacionales, asignatura que sigue siendo la base fundamental del esquema
económico.
De hecho, con todo y sus altibajos, no se
podría entender el México actual sin la explotación y el beneficio de este
recurso natural, independientemente del desarrollo de otras actividades.
Ahora bien el caso argentino es
completamente diferente, partiendo de la base de que aun y considerando que los
yacimientos de ese país son medianamente importantes, no pueden siquiera
considerarse estratégicos para su desarrollo. Argentina no es ni por mucho una
potencia petrolera.
Precisamente porque el recurso no estaba
siendo debidamente aprovechado por falta de inversión pública y la incapacidad
manifiesta del gobierno para hacerlo, es que a mediados de los años noventas,
el entonces presidente Carlos Saúl Menen, quien impulso una agresiva política
de privatizaciones de empresas públicas, procedió en consecuencia en este
sector.
YPF se constituye entonces como la empresa
petrolera argentina, con una participación mayoritaria de la multinacional
española REPSOL, evidentemente esto implico un cambio importante, eso significo
ganancias para el gobierno local, por su tamaño YPF es la empresa privada más grande
de Argentina, sin embargo el gobierno se quedaba con más del cincuenta por
ciento del precio por barril.
Ese dinero fue utilizado para el dispendio
oficial, por ejemplo mediante el subsidio al consumo de energía, por ello en su
momento REPSOL preocupada por esta política irresponsable intento
tomar precauciones, de hecho accedió a que el gobierno comprara un importante
paquete accionario.
Sin embargo no fue el Estado quien se
convirtió en socio, sino la influyente familia Eskenazi, muy cercana a los Kirchner,
quienes obtuvieron el paquete accionario, no con sus recursos, sino con parte
de las ganancias que el mismo gobierno obtuvo mediante YPF.
Naturalmente en la expropiación, la
presidenta Fernández solo tomo la parte que le corresponde al capital de
REPSOL, a quien se niega a pagarle ningún tipo de liquidación, las acciones de
los tenedores privados y de los Eskenazi quedaron intactas.
Ahora bien, después de transitar por los
antecedentes, lo que trasciende en el análisis son los efectos de la aventurada
determinación, particularmente cuando Argentina esta apenas recuperándose de
una mayúscula crisis financiera.
Sobre todo considerando que el elemento
fundamental de esta recuperación en proceso recae en sus relaciones comerciales
con el exterior, en las que España y la Comunidad Europea son de las más
importantes.
No cabe duda que además de las reacciones
legales y sus resultados, Argentina tendrá que enfrentar no solo las demandas
que corresponden, por necesidad tendrá que hacer frente a bloqueos económicos
conjuntos y el rompimiento de relaciones comerciales con sus principales socios
y eso puede ser mucho peor que el pleito en los juzgados.
Las ganancias que YPF pueda aportarle al
gobierno, no serán ni por mucho suficientes en contra peso de el aislamiento,
de la pésima imagen internacional, del desprestigio que de suyo significa que
será materialmente imposible que ese país siga recibiendo inversión extranjera
en el futuro.
Un estado con tendencia a la expropiación
de la propiedad privada, que tergiversa la ley, sin siquiera un pretexto que
pueda justificar estas actitudes, se auto condena, por si mismo establece una
barrera que va en contra de sus propios intereses.
Los países en desarrollo requieren de la
inversión extranjera, simplemente veamos como ejemplo nuestro propio caso,
particularmente el de Quintana Roo, que es la primera potencia turística de
Latinoamérica gracias precisamente a la participación de capital foráneo,
fundamentalmente español.
Sin las garantías legales mínimas, pero
sobre todo una política que favorezca la inversión privada de donde sea que
provenga, se limita la posibilidad del desarrollo con todo lo que eso implica.
Imaginemos que si los argumentos que
expone la Presidenta argentina fueran validos, el gobierno mexicano tendría que
expropiar la banca privada y las cadenas hoteleras en manos de las empresas
españolas.
Seguramente en el balance, la proporción
costo beneficio no es la mejor para el país que recibe inversión extranjera,
sin embargo hay que reconocer que esos negocios son fundamentales para el
desarrollo y mientras no seamos capaces de construir nosotros mismos
estructuras similares, tendremos que convivir con ellos.
El peligro de la absurda conveniencia
verde ecologista.
En la columna anterior apuntábamos lo irracional
y ridículo que resulta la intención del Partido Verde Ecologista, de intentar
prohibir las corridas de toros, mientras promueve la pena de muerte a
violadores y secuestradores.
Prohibir las corridas de toros de suyo
significa poner en peligro de extinción a esta especie, cuando precisamente de
lo que se trataría, sería de protegerla.
Debido al cumulo de comentarios que
recibimos al respecto, consideramos oportuno precisar los argumentos de juicio
y como estos por si mismos son los elementos que delatan el oportunismo de su
intención.
Los verdes objetan convenencieramente que
los toros de lidia mueren en condiciones de crueldad, pero no piensan igual
cuando infieren que hay que ejecutar a los delincuentes, eso es un
contrasentido.
No hay duda que las condiciones de muerte
en un rastro son mucho más brutales que en una corrida, independientemente que
según estudios serios realizados al respecto, confirman que el nivel de
adrenalina que los toros desarrollan en la brega, hace mucho menor su
sufrimiento.
En este análisis no se trata de establecer
afición por las corridas de toros, simplemente de apuntar, que los toros de
lidia son criados ex profeso para ello, es su única función, si las corridas se
prohíben, los ganaderos dejaran de hacerlo y eso resultara en su extinción.
Eso independientemente de que los toros
son criados en condiciones de vida y alimentación optimas, que no
recibirían por ningún otro concepto y que todo el proceso conlleva una enorme
cadena económica de por medio, sin contar las demás actividades que se
desarrollan alternamente y que son el sustento de una gran cantidad de
familias.
En todo caso la supervivencia de las
corridas de toros debería depender de la libertad del espectador de asistir o
no a este espectáculo y no a una determinación obtusa y oportunista.
guillermovazquez991@msn.com
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