¿ACABAR CON LOS POBRES O CON LA POBREZA?

La página oficial de la Presidencia de la República informa que en Uruguay se ha logrado bajar la pobreza, la indigencia y la concentración de la riqueza en los dos últimos gobiernos de izquierda. Ante este dato el Ministro de Desarrollo Social, el economista Daniel Olesker manifiesta que es poco común que en un país se llegue a un índice Gino 0.4 y que Uruguay bajó. El Índice de Gini es 0 cuando hay máxima igualdad y es 1 cuando hay máxima desigualdad. Por ende, tanto más se acerque este índice al 0, habrá mayor igualdad de ingresos en la sociedad.El Ministro también ha dicho que las políticas sociales y de empleo, son las que colaboraron a que esto sucediera, no sin remarcar que dentro de lo social se encuentran los impuestos, los salarios y los empleos. En este margen de cálculo se estima que entre el año 2004 y el 2011 la pobreza se redujo casi un 27 por ciento. En números rondan los 850 mil pobres menos.Sin caer en análisis previsibles bien podría uno estimar que es un dato positivo. Lo es en tanto miles de personas comen, viven o sobreviven, visten y se calzan aunque no sea de la mejor forma, pero si también es una realidad que la concentración de la riqueza bajó, bien puede decirse que los ricos también disminuyeron.Siguiendo este razonamiento es de considerar que la franja que divide a ricos y pobres se achicó: los ricos son menos ricos y los pobres son menos pobres. Socialmente es conocida la necesidad de una clase media que amortigüe cualquier roce entre clases. Alto y bajo necesitan de un amortiguador en el medio que filtre y frene rebeliones y excesos. Esa clase media, en Uruguay, jamás se la menciona y de hecho, pareciera que casi no se toma en cuenta. ¿Existe?Debe existir, al menos es la que accede a una formación profesional, a un salario acorde a la tarea, la que posee una Pyme o puede pagar un colegio privado para sus hijos sin pensar en que llega fin de mes, es la que paga un servicio doméstico y compra un plasma. Sin embargo es la que más dificultades tiene para acceder a un crédito. ¿Por qué? Porque el Estado está diseñado, al menos ahora, para reservarle tanto en impuestos que le quita la capacidad de proyección. Cualquiera que desee acceder a un crédito necesita, ante todo, saber si lo podrá pagar. Esos impuestos, que acortan en ingreso real de un ciudadano, son los que el Ministerio de Desarrollo Social dice que contribuyen a reducir la pobreza. En una familia tipo de la denominada clase media casi el 25 por ciento del ingreso del hogar se va en impuestos. Una paradoja.¿Los pobres son menos? ¿Los ricos son menos? ¿O la humilde clase media es la que está pagando el costo de la pobreza por el sólo hecho de querer progresar?

 

. Ante este dato el Ministro de Desarrollo Social, el economista Daniel Olesker manifiesta que es poco común que en un país se llegue a un índice Gino 0.4 y que Uruguay bajó. El Índice de Gini es 0 cuando hay máxima igualdad y es 1 cuando hay máxima desigualdad. Por ende, tanto más se acerque este índice al 0, habrá mayor igualdad de ingresos en la sociedad.El Ministro también ha dicho que las políticas sociales y de empleo, son las que colaboraron a que esto sucediera, no sin remarcar que dentro de lo social se encuentran los impuestos, los salarios y los empleos. En este margen de cálculo se estima que entre el año 2004 y el 2011 la pobreza se redujo casi un 27 por ciento. En números rondan los 850 mil pobres menos.Sin caer en análisis previsibles bien podría uno estimar que es un dato positivo. Lo es en tanto miles de personas comen, viven o sobreviven, visten y se calzan aunque no sea de la mejor forma, pero si también es una realidad que la concentración de la riqueza bajó, bien puede decirse que los ricos también disminuyeron.Siguiendo este razonamiento es de considerar que la franja que divide a ricos y pobres se achicó: los ricos son menos ricos y los pobres son menos pobres. Socialmente es conocida la necesidad de una clase media que amortigüe cualquier roce entre clases. Alto y bajo necesitan de un amortiguador en el medio que filtre y frene rebeliones y excesos. Esa clase media, en Uruguay, jamás se la menciona y de hecho, pareciera que casi no se toma en cuenta. ¿Existe?Debe existir, al menos es la que accede a una formación profesional, a un salario acorde a la tarea, la que posee una Pyme o puede pagar un colegio privado para sus hijos sin pensar en que llega fin de mes, es la que paga un servicio doméstico y compra un plasma. Sin embargo es la que más dificultades tiene para acceder a un crédito. ¿Por qué? Porque el Estado está diseñado, al menos ahora, para reservarle tanto en impuestos que le quita la capacidad de proyección. Cualquiera que desee acceder a un crédito necesita, ante todo, saber si lo podrá pagar. Esos impuestos, que acortan en ingreso real de un ciudadano, son los que el Ministerio de Desarrollo Social dice que contribuyen a reducir la pobreza. En una familia tipo de la denominada clase media casi el 25 por ciento del ingreso del hogar se va en impuestos. Una paradoja.¿Los pobres son menos? ¿Los ricos son menos? ¿O la humilde clase media es la que está pagando el costo de la pobreza por el sólo hecho de querer progresar?
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